Qué difícil es a veces esperar la dulce espera

martes, 27 de octubre de 2015


Y no seré la única que piensa así ¿Verdad?
Cuando quieres ser mamá, cada mes es una espera interminable. Los días se cuentan de principio a fin. Primero, estás impaciente por llegar a tus días fértiles. Después quedan 14 días hasta despejar dudas. Y que largos se hacen.

Cada mes pasa leeeentamente, con sus días interminables, con las ganas puestas en el final del mismo. Y por supuesto, cruzando los dedos para que el desenlace sea feliz. Y cada bebé de este mundo es un final feliz de esos meses llenos de incertidumbre. Sin embargo, el resto son incontables decepciones.

Cuando aparece el periodo, se disipa la mayor ilusión. Es triste descubrir que a pesar de todo el amor y la intención que habéis puesto, pasa de nuevo un mes más en el que el fruto no llega. Y hay que esperar, y esperar y seguir esperando de nuevo, otros 30 o 31 días o los que sumen cada uno de los diferentes ciclos de las diferentes buscadoras de este mundo.

Lo más duro de cada decepción, creo que es esa sensación de dejar ir el tiempo entre tus dedos, y ser consciente de que no puedes ir más rápido por más que quieras. Y eso es frustrante.

Una fase lútea más de espera

Otros catorce días soñando. Al menos este mes he podido conocer el día en el que he ovulado, y por tanto sabré si realmente sufro retrasos o no, ya que mi último ciclo duró 40 días, y ahí si que sufrí. Nunca había sido tan largo.  Este mes, he ovulado en el día 19 o en el 20 de mi ciclo según mis test de ovulación. Así que supongo que mi periodo debería llegar (ojalá no lo haga) el día 33 o 34 del ciclo. 

Ahora mismo voy por el 26, o sea que aún me quedan 7 u 8 días de espera. Por el momento no he tenido síntomas claros de nada. Me duelen mucho los pechos, aunque es algo habitual en mi durante la segunda parte del ciclo.

Y hoy llevo todo el día con un dolor similar al premenstrual, aunque creo que es muy pronto para tenerlo. Es un dolor persistente en el bajo vientre, que a veces se refleja un poco en la pierna. También he notado que estoy bastante hinchada, aunque soy propensa a retener líquidos, y bueno, con el estrés de mi nuevo trabajo, y que he dejado de ir al gimnasio por falta de tiempo... no me extraña que retenga líquidos. (Por cierto, llevo fatal el reto de perder peso antes de quedarme embarazada...)
Lo mejor de todo es precisamente eso, mi nuevo trabajo. Es tan satisfactorio trabajar en lo que más te gusta un año y medio después de no estar haciéndolo, que ayuda a no estar todo el día pensando en lo mismo.

Cada mínimo "posible síntoma" hace saltar las alarmas. Un cansancio extremo. Un dolorcillo tímido en la zona abdominal, un leve mareo, ganas de picotear a todas horas, insomnio, somnolencia, náuseas... ¡Horror! Es imposible no ilusionarse y confundir las señales que crees que manda tu cuerpo, o que, quién sabe, inventa tu mente deseosa de ser mamá.

Ya falta menos para saber. Para alcanzar un sueño. O para tropezar y estar obligada a levantarse una vez más. Sea como sea, paso a paso, seguimos caminando. ¿Tú también te sientes así?


1 comentario:

  1. Hola!
    Espero que esta vez la espera sea con un final feliz y lleno de emoción.
    La verdad es se hace dura, porque por mucho que quieras, es imposible poder ir rápida. Porque por mucho amor que tengas acumulado para dar y dar, sin recibir nada a cambio, todavía no llega ese momento de buena esperanza. Así que solo te digo que: ánimos, paciencia y que todo llega :)

    Saludos

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