Diario de Embarazo: Semanas de la 20 a la 25

jueves, 18 de agosto de 2016

Tras la ecografía morfológica, todo había empezado a enturbiarse. Yo que llevaba un embarazo espectacular, envidiable, sin vómitos, sin naúseas... de repente me encuentro con que mi niña no tiene los riñones bien del todo, y el fémur muy corto. Dos marcadores de posibles anomalías cromosómicas o malformaciones.

Nos habían citado para cuatro semanas después. Era preciso comprobar la evolución de la dilatación renal y el crecimiento del fémur. La verdad es que pensaba que se me harían eternas las semanas, pero no. Ha pasado todo demasiado rápido. Tras informarme sobre la dilatación renal, y sabiendo que la de mi peque era de lo más mínimo, me tranquilicé bastante y empecé a disfrutar de la parte más bonita del embarazo: La aparición de la tripita y las primeras patadas. ¡Por fin la siento!

Las primeros movimientos de mi niña

Ya en la semana 17-18 sentía algunos movimientos, aunque tengo que reconocer que en ese momento no estaba segura de que lo fueran. Eran como grandes burbujas de aire (gases) dando vueltas por mi intestino... (eso me parecían). Sin embargo con el paso de las semanas, esas sensaciones eran cada vez más intensas y repetitivas. ¡Era ella! Y sobre la semana 19 estaba ya segura. En la 20, justo cuando me fui de vacaciones, ya sentía perfectamente sus movimientos, aunque aun seguían siendo leves y difusos. Y sin darme cuenta, cada día eran más fuertes. No sé si en la 21 o en la 22 ya me daba pataditas claramente. En la 23, su papá notó claramente su primera patada percibida desde fuera... ¡Qué momentazo! Hasta ahora solo lo disfrutaba yo. Ahora todas las noches, cuando llega del trabajo me pone su mano en la tripa a la espera de una señal. Hay días en que no lo consigue. Otros parece que la peque le saluda. A los pocos días, y con mucha suerte, mi hermana que vive fuera y había venido a pasar unos días, también la notó. Y hoy, tras beberme el potingue de glucosa pura que nos dan en la prueba de la curva, mi madre, la feliz abuela ha notado como patalea la mocosina de la familia. Es increíble la sensación. Saber que está ahí nos hace estar mucho más conectadas. Desde entonces le hablo más. De vez en cuando incluso le doy toquecitos para que se mueva, y empieza a responderme. Incluso estoy aprendiendo a saber en qué posición está.

Eco de revisión en la semana 24

Las semanas pasaron, y por fin llegó la ecografía más temida, y la más esperada. La verdad es que fui muerta de miedo. Podían pasar varias cosas: que la dilatación siguiera estable y en su grado más leve, que hubiera empeorado o que hubiera desaparecido. Me conformaba con que se estabilizara. Hubiera sido una genial noticia. ¡PERO FUE MEJOR! La dilatación renal ha desaparecido, al menos por el momento. Así que por esa parte, una preocupación menos.

En cuanto al fémur, las noticias no fueron tan buenas. Si en la semana 20 sus medidas eran de un percentil 5, en la 24 era incluso más bajo (no me dijeron cuanto). Pero el resto de las medidas estaban perfectas, y aunque su peso (517 gramos) también era escaso (percentil 5), al estar todo lo demás normal, nos dijo la ginecóloga que no había de qué preocuparse. Cuando todas las medidas son normales, o solo hay un parámetro que se sale de esa normalidad estadística, consideran que son "bebés constitucionalmente pequeños". Así que mi pequeña está sana, pero es pequeñita, todo amor concentrado.

Test O'Sullivan 


Pues lo tengo reciente y fresquito. Esta mañana mismo me lo hicieron, y un familiar que trabaja en el hospital me ha dicho el resultado. No me han llamado aún pero ya sé que me ha dado positivo, así que imagino que me tocará hacer la curva larga, y que se me acabaron lso caprichos dulce en lo que queda de embarazo. La verdad es que no me lo esperaba. Mi glucosa basal es súper estable, siempre me da lo mismo en todos los análisis, nunca tuve problemas con el azúcar, y exceptuando que últimamente tengo muchísima sed (algo que achacaba al caluroso verano que llevamos...), no tenía síntomas. Ya os contaré que me dicen, y como sale la curva larga.

Pasado mañana me toca endocrino, y en los análisis ya me sale un asterisco como la copa de un pino en la TSH (¿o en la T4? No recuerdo bien...) y en muchos de los valores que empiezan a anunciar una anemia propia del embarazo... Así que me temo que me queda un tercer trimestre muy movidito.

En fin, nadie dijo que fuera fácil, aunque la meta supera todas las dificultades del camino.

Dilatación renal o Ectasia pielética renal en el feto

domingo, 7 de agosto de 2016

Mi pequeña fue diagnosticada en la ecografía morfológica de una Dilatación renal. En esos momentos, no tenía ni idea de qué significaba eso. Desde que escuché "renal" solamente podía imaginar una malformación en el riñón, y sentir como mi estómago y mi corazón se encogían. (Aquí os hablo sobre la ecografía de la semana 20)

Por eso, y porque no siempre los médicos se esfuerzan en que nos queden claras las cosas, he decidido compartir todo lo que tuve que averiguar yo solita para darme cuenta de que, ni era algo tan grave, ni debía disgustarme como lo estaba haciendo. Está claro que hubiera preferido que todo estuviera perfecto... sin peros, pero al fin y al cabo, existen problemas peores que éste.

¿Qué es la Dilatación renal?

La Dilatación Renal en los fetos es un hallazgo ecográfico (no un diagnóstico), que señala una posible malformación, retraso madurativo u obstrucción en el sistema urinario del bebé, que se manifiesta a través de una inflamación o dilatación del grosor renal.

Normalmente lo que se inflama es la pelvis renal, que es una especie de colector de orina en forma de embudo, que dirige la orina excretada hacia los uréteres. A veces existe una obstrucción en la salida del riñón, en la entrada de la vejiga, en la uretra, o simplemente un estrechamiento de los conductos que hace que la orina retroceda (reflujo) de nuevo hacia el riñón, provocando un aumento del mismo, sobre todo de la pelvis renal. Cuando la anomalía es grave, se manifiesta rápidamente una vez que los riñones han empezado a funcionar. (Esto ocurre sobre la semana 15). No obstante, es difícil diagnosticar una dilatación renal tan pronto, porque son muchos los fetos que sufren un pequeño desfase de desarrollo, y existen ocasiones en las que el riñón empieza a funcionar antes de que el resto del aparato excretor esté totalmente formado. El primer ginecólogo que vio algo raro lo hizo en la semana 16 y me dijo que tendría que esperar a la semana 20 para confirmar, puesto que a veces incluso las hormonas del embarazo provocaban una pequeña inflamación del riñón que podría confundirse con la dilatación renal de la que hablamos.

¿Es grave la Dilatación Renal en el feto?

(La imagen pertenece a urologiaperuana.wordpress.com

Hombre... es un problema, aunque para todo hay que relativizar. Como en otras patologías, la Dilatación renal se presenta en diferentes grados. Cuatro grados en concreto. El grado 1 es el más leve y el grado 4 o hidronefrosis grave, puede llegar a provocar un deterioro del riñón que acabe desembocando en una insuficiencia renal.
Para determinar el grado es preciso medir bien el perímetro del riñón y adecuarlo a la edad gestacional del feto. También hay que saber si la dilatación es unilateral (un riñón afectado) o bilateral (de los dos riñones).

¿Qué tratamiento precisa?

Pues cuando el grado de afectación es leve, e incluso en casos de grado 2, solamente hay que esperar, y evaluar la evolución del desarrollo a lo largo del resto del embarazo. La mayoría de las veces la afectación se soluciona por sí sola antes del nacimiento, o en los primeros meses de vida del bebé sin que se den síntomas de importancia. En el peor de las casos (dentro de este grado de afectación) puede no solucionar hasta los 3 años de edad.

Sin embargo, es posible que la evolución sea rápida y la función del riñón se vea comprometida. En ese caso, (y por eso es tan importante el control prenatal), hay que decidir que protocolo seguir según lo avanzado o no que esté el embarazo. A veces, es necesario provocar el parto lo antes posible para llevar a cabo una corrección quirúrgica, o en caso de ser posible, un caso extremadamente grave y que el bebé aún no esté lo suficientemente desarrollado, cabe la posibilidad de plantear una cirugía intrauterina, aunque esto siempre es peligroso, y por eso, solamente se utiliza en caso extremos, en los que la función de ambos riñones está muy comprometida. Pero para tranquilidad de muchas, esto ocurre muy, muy pocas veces, y eso que la Dilatación Renal es una de las anomalías más frecuentes en el embarazo (Se diagnostica en 1 de cada 100 embarazos).

Pronóstico de la Dilatación Renal, Pielactasis o Ectasia pielética renal

Muchos fetos no llegan a ser diagnosticados nunca. Otros, pasan desapercibidos por todo el control prenatal, y son diagnosticados al nacer, y otros incluso son diagnosticados meses después de nacer. Como ya os he comentado, suele ser un problema, que cuando se presenta en grado 1 o 2, llega a solucionarse por si solos. En los casos graves, siendo diagnosticados a tiempo, pueden solucionarse totalmente de forma quirúrgica.

La mayoría de las veces, los bebés que presentan una dilatación renal en parte de su desarrollo fetal o infantil, tienen mayor probabilidad de padecer infecciones de orina o infecciones renales, y por eso es importante (sobre todo en bebés) permanecer atentas a posibles síntomas como cambios en la micción, escasez de orina o fiebre.

¿Por qué me llevé el disgusto del siglo si no es para tanto?

¡Pues porque no me explicaron nada! Solo me dijeron "Tu nena tiene esto... ven dentro de un mes" "¿Y cómo es de grave?" "Pues puede tener una insufeciencia renal..." "¿Pero y qué puedo hacer...?" "Nada... solo esperar..." No me hablaron de distintos grados, y no estaban muy por la labor de darme explicaciones científicas (subestiman nuestra comprensión lingüística y científica...) Tras mucho preguntar, el ginecólogo me dio un dato que a posteriori me sirvió para tranquilizarme: la dilatación de mi peque era solo de 4 milímetros, o sea grado 1. No tenía que preocuparme en exceso.

¿Qué más hay que saber sobre la Dilatación renal?


Varias cosas:

  • Más de la mitad de las mujeres que presentan este problema en su primer embarazo, suele presentarlo en los sucesivos. 
  • La Dilatación renal es considerada un factor de riesgo que aumenta la posibilidad de Síndrome de Down u otros trastornos genéticos. Pero para ello deben darse otros factores diagnosticados, como por ejemplo una alta probabilidad detectada en el triple screening del primer trimestre, antecedentes familiares o una edad materna superior a 35 años.  Pero el diagnóstico aislado de dilatación renal no indica nada al respecto. 


Ya ha pasado casi un mes de la ecografía morfológica en la que nos lo comunicaron. Esta semana tenemos el siguiente control, y estoy deseando saber como ha evolucionado este problema. Esperemos que no vaya a más y Alma pueda quedarse ahí dentro hasta que decida nacer por sí misma. Confío en que así sea. Lo cierto es que hasta ahora no había escuchado nunca hablar de este problema. 

¿A alguno de vuestros bebés también se lo diagnosticaron?







Semana 20 de embarazo: Ecografía morfológica

La ecografía de las 20 semanas tiene nombre propio: Ecografía morfológica. Y es sin duda de las más importantes del embarazo. Es muy especial porque llega justo en el ecuador del mismo, cuando la mamá ya se siente embarazada y cuando muchas ya incluso han empezado a sentir a su bebé.

Durante la misma se estudia a fondo la anatomía completa del bebé. Se revisan con minuciosidad cada uno de los órganos más importantes, comprobando su grado de desarrollo, así como su funcionamiento si es que ya han empezado a funcionar.

¿Qué se busca en la ecografía morfológica?


  1. Aunque suene duro, se buscan malformaciones o signos de anomalías cromosómicas. Y por supuesto, se confirma la ausencia de varias cosas, claro. 
  2. Se mide perfectamente cada parte del feto para detectar problemas o retrasos de crecimiento o desarrollo. 
  3. Se intenta valorar el estado de bienestar fetal: Se comprueba el latido, los movimientos, los flujos de sangre, la placenta, el nivel de líquido amniótico...
  4. Se comprueba el funcionamiento y desarrollo de los órganos más importantes. 
  5. Se confirma o determina el sexo del bebé
¿Por qué es tan importante esta ecografía?

En caso de malformaciones graves o incompatibles con la vida, la madre tiene un plazo máximo para interrupir su embarazo de forma voluntaria. Si no me equivoco, ese plazo se extiende hasta la semana 22. Por eso, los resultados pueden ser decisivos, y deben dar un margen para comprobaciones, segundas opiniones y pruebas complementarias. (Muy justito creo que anda...) Desafortunadamente, no todas las malformaciones, síndromes congénitos o problemas graves pueden detectarse en esta semana, pero si que se sabe que alrededor de un 3% de las interrupciones voluntarias de embarazo en España se practican por este motivo. 

¿Es totalmente fiable el diagnóstico prenatal en esta ecografía?

A priori si. Aunque es cierto que existen factores que dificultan un diagnóstico fiable. No es fácil ecografiar un cuerpo pequeñito aún, con mucha precisión por diversos motivos: 
  • Los fetos se mueven mucho, y no siempre es fácil explorarlos
  • La escasez de líquido amniótico puede dificultar la visualización ecográfica. 
  • La posición del bebé también es determinante. 
  • Otros factores también pueden influir: obesidad de la madre, gases intestinales, etc. 
¿Cómo fue mi ecografía morfológica?

Interminable. Siempre me habían dicho que era la más larga, pero no exagero si os digo que estuve más de 40 minutos tumbada en silencio sin recibir ninguna explicación y sin poder observar el monitor. Mi única imagen era la de la ginecóloga que me practicaba el ultrasonido, y la residente que observaba con detalle y tomaba nota de la biometría fetal. 

Luego lo entendí todo: mi pequeña tenía un problemita en el riñón, y además su postura no era la mejor para que pudieran examinarla con detenimiento. Por eso tardaban tanto. La ginecóloga.... pues no era el alma de la fiesta, pero no tengo queja porque es muy profesional, aunque poco empática. 

Al final de todo me dio su "diagnóstico" que confirmarían después en la consulta del ginecólogo. (Aquí os cuento qué es la Dilatación renal) Y como vio que me llevé el gran disgusto, me intentó enseñar su carita. Pero mi peque parece que lo de las fotos se le resiste... no nos deja verla bien en ninguna de las ecografías y esta no iba a ser menos... Aún así, la doctora insistió y la nena retiró por un momento las manos de su carita y ¡zas! pillamos la mejor foto del embarazo hasta el momento.

(No se ve muy bien, pero esta es nuestra peque)

¿Y a vosotras? ¿Qué tal os fue esta ecografía?

Diario de embarazo: Semanas 13-19

miércoles, 3 de agosto de 2016

Estas son las mejores semanas de embarazo. Al menos para mi fueron así. Aún no estás pesada, ya ha pasado el mayor riesgo de aborto espontáneo, y empiezas a notar como tu cuerpo cambia. Te haces consciente de tu embarazo, y por fin empiezas a tener pinta de embarazada. ¡Ya podemos creérnoslo!

Tras el triple screening con un resultado de riesgo de malformaciones bajísimo casi nulo, empecé a disfrutar del embarazo. Las pocas náuseas que tuve empezaron a desaparecer, y el sueño incontrolable empezó a ir a menos. Ya podía ir a trabajar sin bostezar a todas horas, y sin pensar en comer... Si, mis naúseas desaparecían a base de picoteo... muy sano...

¡Me siento embarazada!

Es curioso, cuando menos síntomas tienes, es cuando de repente un día tu tripa hace ¡pum! y de repente empieza a redondearse y a tomar un aspecto muy particular. Hasta ahora tenía esa pinta de "dejada",... esa tripa que la gente ve y no sabe si tienes unos kilos de más o estás embarazada... algo difuso, y nada aclaratorio... Ya desde la semana 11 algo me notaba...Pero a partir de la semana 14 la cosa empezaba a ser más obvia. 


Y la pregunta del millón... ¿Niño o niña?

Tanto mi marido como yo no estábamos muy por la labor de esperar a las 20 semanas para conocer el sexo de nuestra criatura... Así que llamamos al ginecólogo privado al que acudimos para confirmar el embarazo y nos aconsejó acudir a partir de la semana 16. 

En la semana 12, nos habían dicho que si era niño probablemente pudiera verse. Y no se vio... Pero claro, teniendo en cuenta que nuestro bebé estaba en una posición pésima para ser observado, que incluso hacía difícil medirle la traslucencia nucal, pues tampoco nos extrañó que el sexo no se revelase.

En la semana 16+1 fui a la consulta con mi madre, porque mi marido no pudo asistir por un cambio de última hora en el trabajo.... una pena. Otra vez de nuevo, el bebé estaba colocado de mala manera... dando la lata ya desde peque, jejeje. Pero yo ya había observado ecografías en Internet y en una de las imágenes que iba observando el doctor, me pareció ver que era una niña...

Al rato, el ginecólogo nos preguntó que si queríamos finalmente saber el sexo, que ya podía confirmarnos. ¡Y efectivamente era una nena! Mi peque será la niña de papá que lo que más quería era una niña, y de mamá, por supuesto. ¡Y de la abuela allí presente que soñaba con otra mujer en la familia!


Esta es mi pequeña... y esta es la mejor foto que se dejó hacer ese día. Eso de posar... de momento no se le da nada bien. Siempre está de espaldas, y atravesada, por lo que es muy complicado conseguir una de esas preciosas ecografías de las que otras madres presumen... aunque a mi me parece la niña más bonita de mundo... que voy a decir yo...

A parte del sexo, la ecografía fue muy completa, lo más parecida a la morfológica. Todo estaba bastante bien. Pesaba ya unos 126 gr. aunque como dijo el ginecólogo, por sus posturitas, costaba mucho medirla con precisión. Por lo demás todo parecía dentro de la normalidad, excepto sus riñones. En esta ecografía escuché por primera vez el término "Dilatación renal". Mi ginecólogo me dijo que era demasiado pronto para afirmar que realmente existía una dilatación renal, porque los riñones acababan de empezar a funcionar. A pesar de eso, le quitó importancia diciéndome que era algo habitual durante la formación de los riñones, y que a veces estaba incluso provocada por las hormonas del embarazo. No me gustó nada escuchar hablar de algo "fuera de lo normal" en mi bebé, pero me tranquilizó bastante, y me instó a esperar a la semana 20, donde se vería con más claridad si existía esa dilatación renal o no. 

El subidón de poder imaginar con más claridad a mi bebé sabiendo que era una nena, y la alegría familiar de saber que efectivamente era una niña y muy deseada por todos, hizo que este pequeño detalle quedara difuso, en el aire, hasta la próxima cita. Ahora mismo estaba feliz y seguía esperando a que mi pequeña terminara de formarse. 

Antes de la semana 20 me tocaron dos citas más. Por un lado a la matrona, en la semana 18. Por primera vez me midió la altura del útero y me permitió escuchar el corazón de mi bebé mediante doppler. Todo perfecto. Y por otro lado, en la misma semana, control rutinario con el endocrino. La última vez que lo visité tenía mi TSH en el límite de la normalidad, así que me predijo que seguramente en el siguiente control (este) tendría que ponerme tratamiento. Sin embargo, ¡Sorpresa! Mis hormonas tiroideas se habían estabilizado, y tenía los niveles más "normales" que nunca. Así que, citada para mes y medio después, y a seguir disfrutando del embarazo. 

Y llegaron las vacaciones

¡Y los tres volamos a Lanzarote! Queríamos darnos un último homenaje en pareja, aunque ya con nuestro futuro muy presente en mi tripita. Una semana de relax, de excursiones y de playa, de disfrutar y de sentir, y de empezar a notar lo que crecía dentro de mi. Entre las semana 18-19 empecé a sentir los movimientos de mi nena, aunque sin estar muy segura y totalmente escéptica. Aún me sabía a poco... Pero ya habrá tiempo de sentir. De momento, hay que disfrutar el camino, porque... ¡esta vida empieza a crecer a pasos agigantados!



Diario de embarazo: Semanas 8-12 de embarazo

martes, 26 de julio de 2016

Tengo que empezar diciendo que... ¡Estas semanas son las peores del embarazo! Por lo menos para mí y a falta del tercer trimestre... En realidad desde la semana 7. Y es que aunque no puedo quejarme porque llevo un embarazo maravilloso y muy, muy llevadero, estas semanas fueron una agonía. 

Síntomas primer trimestre de embarazo

Pues empecé simplemente con los paseos nocturnos al baño. Cada vez fue a más. Mínimo me levantaba cada noche al menos dos veces. Además durante el día también me pasaba. Mis visitas al baño eran muy, muy frecuentes, y a pesar de la urgencia con las que algunas veces acudía, luego en realidad era muy poco pis el que tenía retenido... Para mí este síntoma fue una sorpresa. Yo siempre había pensado que esto pasada con el embarazo más avanzado, por la presión del bebé sobre la vejiga. Pero no. Ocurre desde el primer día, entre otras cosas por la revolución hormonal, que incluso afecta a los esfínteres, y por la dilatación preparación del útero y de toda la zona pélvica. Pero es que además, desde el primer día de embarazo, nuestro cuerpo comienza a producir más cantidad de sangre. Y claro este mayor volumen de sangre, hace que los riñones tengan que trabajar más y por lo tanto tengan que producir más orina. En fin... gajes del oficio...

En cuanto a las náuseas y vómitos... soy una privilegiada (creo). Yo NUNCA vomito. Y cuando digo NUNCA, es que recuerdo haber vomitado como 4 o 5 veces en mi vida. Por eso temía el embarazo... me resulta muy desagradable (como a todo el mundo), pero creo que psicológicamente eso hace que vomite menos que cualquiera. Y puedo decir, que no he vomitado ni una sola vez en el embarazo,.. aunque reconozco que por poco. Nauseas si que he tenido, sobre todo por la mañana. Aunque al poco de empezar a tenerlas descubrí que las tenía cuando tenía el estómago vacío. Por eso al levantarme era el peor momento... ¡Cómo lo solucioné? Pues desayunaba nada más levantarme, y siempre llevaba algo de comer en el bolso. Fruta, zumos, barritas de cereales, frutos secos... todo esto me ha salvado la vida y mi capacidad laboral. 

Lo que peor he llevado ha sido el sueño extremo. ¡Nadie me había contado que el sueño durante el embarazo me haría perder las riendas de mi día a día! El trabajo se me hacía cuesta arriba... Dormía fatal, me despertaba con sueño... y cuando más tranquila estaba... ¡Pum! ¡Cabezada involuntaria! Delante del ordenador... ¡Y hasta de pie! Todo el día bostezando vergonzosamente... y sin querer explicarle aún a todo el mundo que estaba embarazada... Sin duda lo más incómodo. 

Por lo demás, pocos síntomas. ¡He sido toda una campeona!

Ecografías en esta etapa (Primer trimestre)

Como ya conté en el post anterior, en la semana 7 acudí a un ginecólogo privado para que me confirmase el embarazo y su buena marcha mediante ecografía. En esa ecografía confirmaron que estaba de 6 semanas y 1 día. Y el corazón latía correctamente. ¡Fue una pasada! ver que la vida se abría paso... en forma de bolita con latido.... sin duda uno de los momentos más emocionantes del embarazo. ¡0'5 cm de felicidad latente!



 Dentro de la misma consulta de confirmación del embarazo, nos entraba una ecografía en la semana 9. De esta manera, el doctor podía comprobar que el crecimiento era el adecuado y progresaba correctamente, y de paso ver las pequeñas formitas que iban apareciendo en esa bolita. Fue una sorpresa tremenda encontrarnos solo unos días después con un embrión que aunque con forma primitiva, ya podía decirse que se intuía una forma humana.

Durante la semana 11 tuve que acudir a la extracción de sangre para los análisis del Triple Screening. Sinceramente, hasta esta semana me parecía que las embarazadas teníamos muy poca atención médica. Una simple visita a la matrona, y unos análisis de los que no te dan resultados hasta la ecografía del primer trimestre, deben hacerte ser consciente y creer que estás realmente embarazada. A mí me costó...

Triple Screening y Primera Ecografía de la seguridad social

En esta primera consulta me dieron mi Cartilla de Embarazo. Ahí me van apuntando la evolución del peso, la tensión, medida o altura de útero, etc. Además en la primera consulta rellenan todos los datos, incluidos observaciones como antecedentes familiares o antecedentes médicos.

Y llegó el momento de la ecografía... Estaba ansiosa. Por fin iba a ver una personita en miniatura en mi interior. Había visto cientos de ecografías de la semana 12 por Internet, y llegaba el momento de ver la mía.

Pero mi bebé no estaba muy por la labor ese día. Estaba boca abajo y de espaldas. O sea... con la espalda y el culete en la parte de mi tripa y su cara hacia mi espalda. Además completamente arrugadito/a tanto que ni siquiera se podía medir la translucencia nucal. Así que la ginecóloga me mandó a pasear y comer algo para que se activase. Y nada, al rato por fin se pudo medir. Mi peque medía 6,20 cm, y su translucencia nucal era perfecta. Yo estaba de 12 semanas y 4 días, y los resultados de la analítica determinaban que tenía el riesgo más bajo de anomalías cromosómicas. Eso sí... con lo de tener la primera foto bonita de mi bebé... mi gozo en un pozo...

¿Y yo? ¿Cómo he cambiado?

Pues he de decir que estoy bastante barrigona. A estas alturas del embarazo, el primer trimestre me ha supuesto engordar 2'5 kg. No es mucho, pero parece que todo está en la tripa, el pecho y los tobillos. En mi semana 12 ya luzco esta tremenda panza, y me quedan pequeños hasta los leggins. Solamente puedo usar vestiditos, y ya he hecho mis primeras adquisiciones premamá para el verano. Pero es que de aquí en adelante... es lo que toca. ¡Y me encanta empezar a sentirme embarazada de verdad!

Y con la semana 12 cerramos la primera etapa, el primer trimestre y con todo esto, vamos pasito a pasito acercándonos hasta nuestro sueño. Ya falta poco para saber si tendremos un peque o una peque, y empezar a ponerle forma y a imaginar como será su vida. Sin duda, el embarazo está siendo una aventura que se prevé preciosa pero muy larga. A mi al menos se me hace eterna, pero por las ganas que tengo de tener a mi bebé fuera. Hace mucho tiempo que ya me sentía madre, y ahora, no veo el momento de serlo al 100%

¡Esto va que vuela!

Diario de embarazo: Semanas 4-8 de embarazo. Asimilando mi estado

sábado, 23 de julio de 2016

En la semana 4 ya fui consciente de mi embarazo. El mismo día en el que mi periodo debía haber aparecido, hice mi primer test de embarazo, y ya la tira ultrasensible mostraba una pequeña sombra rosa. Fui confirmando cada día con un nuevo test, hasta que a los 4 días de retraso, el ClearBlue ya arrojó la pantallita deseada.


¿Qué síntomas sentí?

Llevaba meses buscando síntomas de embarazo. Cada vez que se acercaba la fecha de mi periodo, buscaba señales que me dijeran antes de tiempo que, efectivamente estaba embarazada. La verdad, en esta ocasión no sentí nada fuera de lo normal. Esta harta de leer post y artículos sobre los primeros síntomas de embarazo: la temperatura basal se mantiene alta, aparece una cierta aversión a los alimentos, a los olores... náuseas, vómitos... un oscurecimiento de los labios mayores y menores, granitos alrededor del pezón...

¡¡¡NO SENTÍ NADA DE ESO!!! Fue el ciclo en el que menos embarazada me sentía... Sin embargo hubo dos claros síntomas, que más tarde se mantuvieron: hacer pis dos o tres veces por la noche, y un cansancio y sueño extremo durante el día. Ambos síntomas aparecieron antes del retraso y se mantuvieron semanas y semanas... En concreto, hacer pis por la noche creo que es algo que no dejaré de hacer durante todo el embarazo...

Mi estado emocional de recién embarazada

Es taaan difícil de explicar... Las primeras semanas son una montaña rusa de emociones. Se navega entre la incertidumbre, la ilusión y este estado de embriaguez que te mantiene constantemente en las nubes... Estaba feliz como una perdiz, y aterrada. Nos había costado tanto quedarnos embarazados, que sinceramente no me fiaba un pelo de un simple test de embarazo. El tiempo transcurría lento, y todas las citas médicas estaba lejanas. Yo pensé que enseguida me mandarían un análisis de sangre para confirmar mi embarazo, que me harían una ecografía para ver mi pequeño saquito, mi pequeño embrión... pero no. La primera cita con la matrona, no fue hasta la semana 6 (casi 7), y mi primera ecografía, (por lo privado) el día que cumplía las 7 semanas.

Es muy pronto, lo sé. Pero cuando descubres tu embarazo de forma tan temprana, esperar 3 semanas para conocer a tu embrioncito puede convertirse en un eternidad.

Primeros síntomas

  • Cansancio extremo. Casi se me hacía imposible concentrarme en el trabajo, y aguantar la jornada completa sin dar cabezadas involuntarias... lo juro... ¡Me dormía por los rincones!
  • Levantarme dos o tres veces de madrugada para orinar... Y con este ritmo nocturno, hizo acto de presencia el insomnio. 
  • A partir de la semana 6 empecé a sentirme realmente embarazada. Por las mañanas el estómago rugía... y empecé a conocer la sensación de náuseas, aunque realmente yo apenas las he sufrido, si que es verdad que aparecían cuando mi estómago estaba totalmente vacío. 
  • Hinchazón. Por desgracia yo la sufrí desde el primer día. Sobre todo en la tripa. 
Primera consulta con la matrona

Fui muy ilusonada en mi semana 6. Era mi primera consulta médica relacionada con el embarazo, y además me habían hablado estupendamente de la matrona que me había tocado. Sin embargo... la vi demasiado seca y despreocupada. La visita se resumió en un largo cuestionario sobre fechas (última regla, ovulación estimada....), preguntas sobre condiciones médicas, etc. Me tomó la tensión, me pesó, me explicó lo que podía o no hacer en los primeros meses, y como debía cuidar mi alimentación e higiene, sobre todo la alimentaria. También me estionó las citas para los análisis del Triple Screening, y ya no me volvió a programar visita con ella hasta la semana 12. 

Primera ecografía


Soy partidaria de hacer el seguimiento del embarazo a través de la seguridad social. Y así pretendía hacerlo. Aunque tengo que reconocer que aunque me parece un seguimiento suficiente, a veces las citas se dan demasiado espaciadas. No por cuestiones médicas, sino emocionales para los padres. Yo no podía esperar hasta la semana 12 para poder ver con mis propios ojos la vida que estaba comenzando a crecer en mi. Por eso pedí cita para el ginecólogo privado más conocido en mi ciudad, y éste, me recomendó acudir a la semana 7 para poder confirmar el embarazo mediante ecografía.

El mismo día que cumplí las 7 semanas, me presenté allí con mi marido. Ambos ilusionadísimos y dispuestos a conocer esa bolita latente que tanto tiempo llevábamos esperando. Y allí estaba. Un pequeñísimo saquito embrioario de 0,5 cm en el que ya podía apreciarse una zona latiendo a 129 pulsaciones por minutos. Aunque era una bola, eso sería su corazón, y nosotros no podíamos estar más felices de poder verlo latir por primera vez. Ahí estaba la semillita que se convertiría en nuestro hijo o nuestra hija, totalmente implantada y latiendo a tope.



Ese mismo día nos dio cita para acudir dos semanas después y poder confirmar que el crecimiento y evolución del embrión eran los correctos. Ahora tocaba esperar, y seguir concienciándonos de todo lo que estaba por venir. Y empezar a disfrutar, porque por fin, lo habíamos conseguidos.

¡Por fin! Estoy embarazada

miércoles, 22 de junio de 2016

Después de exactamente 11 ciclos de búsqueda, llegó el inicio de mi sueño. Parecía que nunca llegaría. En mi baño era más fácil que faltase el papel higiénico (soy súper despistada) que un test de ovulación. Creo que compré más de doscientos, y aunque pillé pronto mis días fértiles, los usaba para eso y para saber si me había quedado embarazada... rocé el punto de la obsesión por el control de mi cuerpo. 

En el anterior ciclo incluí un cambio vital: mi alimentación. No sé si fue coincidencia o si por el contrario fue crucial, pero me informé sobre "superalimentos" y empecé a incluirlos en mi dieta. El brócoli no faltaba en mi nevera, las nueces, avellanas y anacardos en mi desayuno; la quinoa se convirtió en uno de los acompañamientos favoritos de mis platos... fruta, verdura, menos carne y más pescado, y comer sano, sin pensar en calorías. Rechacé los alimentos procesados al máximo... y... tachán, en menos de dos meses... ¡sorpresa!


Pero vamos a lo importante... ¡Por fin lo hemos conseguido!

Era Semana Santa, en concreto el Jueves Santo. Me desperté temprano porque me hacía pis. Curiosamente esa noche me levanté a hacer pis dos veces, y tampoco había bebido tanto. Ya llevaba así dos o tres noches. Habían pasado 9 días desde mi ovulación, y por mi experiencia, la regla estaba al caer. Mi fase lútea no pasaba de 9 días casi nunca. Pero no tenía síntomas de que fuese a llegar. Los pechos, que días antes de llegar la menstruación dejaban de dolerme, esta vez estaban hipersensibles. Y aunque por lo demás no había síntomas, decidí gastar uno de los test ultrasensibles que vienen en los packs que compraba de test de ovulación. Ya había leído que a partir de 7-8 días post ovulación, era posible ver una ténue sombrita rosa.

Me lo hice no muy convencida, sin mucha esperanza después de tantos batacazos que me había llevado a pesar de haber incluso sentido síntomas. Pero... ¡Ahí estaba! Casi no se percibía, pero la ténue línea rosa apareció.

Primera foto de mi test de embarazo, primer saludo de mi bebé. Mi marido estaba dormido, y esperé más de una hora a que se despertara, mientras miraba embelesada esa línea. Le hacía fotos con flash, sin flash... retocaba la foto y le subía el contraste para que se viera más fuerte... ¡Me constaba creerlo! Pensé que esa línea solo la vería yo... pero no. Desperté por fin a mi marido y él también la veía.

Por la tarde hice el experimento del test de ovulación. Lo había hecho muchas veces y no creía en él. Ya sabéis que existe la teoría de que un test de ovulación puede servir con test de embarazo, porque la hormona del embarazo es muy parecida estructuralmente a la que indica que existe ovulación. Y tengo que decir, que si antes no había podido comprobarlo, era porque no me había quedado embarazada. Esta vez, podéis juzgar el resultado vosotras mismas :)

El azul es el test de embarazo, el verde, de ovulación


Tras estas dos primeras pruebas, y sin ni siquiera poder decir que tenía un retraso (ese día tenía que venirme la regla) los dos fuimos prudentes, y no quisimos hacernos muchas ilusiones. Ya nos pasó en otra ocasión que apareció la línea y al día siguiente no había nada. Pero al día siguiente me hice otra tira, y se marcaba igual o un poquito más.


Al día siguiente otra... y así hasta que en el día 12 post ovulación, decidí hacerme un Clearblue que me dijera en palabras que estaba embarazada.

Ese día ya nos emocionamos y empezamos a creerlo. Sabíamos que era muy pronto, pero los dos teníamos la sensación de que ese embarazo se iba a afianzar y a seguir adelante. Yo lo había pasado tan mal, que mi entorno sabía por lo que estaba pasando. Por eso, pensamos que podíamos compartir esta ilusión desde el primer día. Y si no iba bien... pues ya se vería. Pero no queríamos esconder nuestra alegría, y ese mismo día, en un precioso y soleado Domingo de Resurrección, aprovechamos el día de campo para contárselo a mis padres y mi abuela. También a mi hermana y a mis tres o cuatro amigas más allegadas.

Y así, llenos de dudas, miedos pero con mucha ilusión, empezó nuestro camino hacia un sueño, para el que solo faltaban 8 meses para ser alcanzado.



Obstáculos en el camino

domingo, 20 de marzo de 2016


Creo que si llegara un momento en mi vida en que las cosas saliesen rodadas... me aburriría, dejaría de tener emoción. Y es que siempre se me complica todo...

Tras 10 meses de búsqueda, y sabiendo que alguna alteración en mi ciclo hay... empecé mi periplo médico el pasado mes de diciembre. Actualmente no tengo ningún seguro médico privado, y además no creo que debiese ser necesario, ya dedico gran parte de mi sueldo a pagar impuestos, que entre otras cosas, pagan los costes del servicio de sanidad que demando. Es decir, que pretendo estudiar el estado de mi fertilidad por la Seguridad Social. ¿Por qué? Pues porque además de que es "gratis" (La pagamos la usemos o no...) los mejores profesionales están en ella, y después hacen horas en las consultas privadas... con lo cual, ¿Para qué voy a pagar a un profesional que puede atenderme en el hospital?.

Pues... lo tenía muy claro. y de momento voy a seguir insistiendo, pero cierto es, que muy desilusionada, porque aunque es verdad que son los mismos, parece que los billetes motivan demasiado, porque por las mañanas, en su turno público, no están demasiado por la labor de ahondar en los problemas de cada una de las pacientes. ¿Para que van a atenderlas tan fácilmente si mientras funcione mal la seguridad social tienen el sobresueldo de las tardes asegurado? Ejem...

En diciembre tenía revisión en el ginecólogo. Y pensé que era el momento de hablar de mis problemas para concebir. Mi sorpresa fue encontrarme con una consulta surrealista en la que mi ginecólogo llegó a decirme que estaría haciendo mal los test de ovulación... (Imaginad mi cara, os lo cuento en esta entrada)

Indignada con la consulta, me acerqué a mi doctora de cabecera. Cuando le conté lo sucedido no daba crédito... a veces la realidad supera la ficción... El caso es que ella me dijo que tenía edad para empezar a preocuparme, no por ser demasiado mayor, sino por las listas de espera que hay en caso de necesitar tratamiento. Entonces me dijo que ella podría pedirme cita para una consulta especializada. Pero que primero debía intentarlo con el ginecólogo. Me habían dado cita para recoger los resultados de la citología, y mi doctora me aconsejó insistirle en esa ocasión, para poder darme una cita preferente.

No solo no me dio una cita preferente. Volvió a insinuarme que ni test, ni medir la Temperatura Basal, ni nada, podía confirmarme que yo ovulaba cuando creía. Volvieron los comentarios surrealistas... "para medir bien la temperatura basal hay que hacerlo vía anal... y no creo que lo hagas"... "Los test de ovulación no valen para nada...", "Lo que tienes que hacer, que no falla, es fijarte en el flujo"... ¿Perdona? ¿Qué te crees que hago cada jodido mes? Entonces le pregunté: "Y si todos esos datos coinciden y dicen que ovulo el días 20-22 de cada ciclo?" y su respuesta... "No puede ser, porque si tienes un ciclo de 28-30 días, tienes que ovular el 14-15". ¡¡¡Dios pero que hombre más cabezón!!! ¡¡¡No escucha!!! Precisamente me preocupa que sabiendo cuando debo ovular, no lo hago en ese momento...

En fin... me dijo que siguiera intentándolo otro año más. Que a mi edad no te ven en fertilidad hasta que no llevas dos años intentándolo (Otra mentira más, por protocolo es a partir de 1 año, y de 35 en adelante a partir de los 6 meses... yo tengo 32).

Y atención. Porque la receta que me dio para quedarme embarazada fue ésta:

Receta de mi ginecólogo para quedarme embarazada 

Haciéndome este maravilloso y útil croquis, me recetó planificar mi relaciones sexuales, teniendo una cada dos días entre los días 10 y 20 del ciclo. ¡¡Pero si le he dicho que ovulo hasta el día 22 del ciclo!! "Pues entonces entre el 10 y el 25 de cada ciclo. Así seguro que no se te escapa, verás que pronto te quedas embarazada".

Se que muchas de vosotras, igual que yo, hubierais tenido ganas de abofetearlo para ver si se le pasaba la tontuna que tenía encima...

Menos mal, que viendo como se había comportado en la primera cita, mi doctora me dijo... "Si no consigues que te de cita para fertilidad, vuelve que yo te pido el volante". Y en esas estamos. Esperando al martes 29, que tengo cita con ella para que, espero que por fin, me de acceso a la consulta de fertilidad.

A todo eso, tengo un dolor insoportable en los pechos, y mucho reflujo del estómago por las tardes... ojalá no llegue ni a pedir la cita en fertilidad. Pero por si acaso, voy allanando el camino.

Paciencia, la palabra que más odio

jueves, 10 de marzo de 2016

Si lo soy, una impaciente innata. Los días me vuelan y se me pasan las horas en un abrir y cerrar de ojos. Soy de las que 24 horas se muestran insuficientes ante todo lo que quiero hacer y correr en la vida. Y sin duda, en mi camino hacia la maternidad, no soy menos impaciente.

Odio que las cosas escapen de mi férreo control. Que no sea yo la que tenga en mis manos el poder de hacer o no hacer algo. Y ahí es donde en este sentido más sufro.

En cuanto a fertilidad se refiere, la medida mínima es un ciclo menstrual. Es una medida variable que oscila (al menos en mi caso) entre los 28 y 35 días. Y ahí está el kit de la cuestión. Ese todo o nada de conseguir o no conseguir se decide una vez al mes aproximadamente.

Qué ANGUSTIA me da pensar en cada mes fallido. Y que TERROR me entra al pensar y conocer los pasos que hay que dar cuando la INFERTILIDAD te acecha.

Primer año de búsqueda

En breves se cumplirá este primer año persiguiendo un sueño que ya esperaba hace muchos años más. Posponer y posponer es lo que hacemos las generaciones jóvenes, en busca de un momento adecuado que nunca existe. Y así vamos. De haberlo sabido nunca hubiera puesto remedio a ser madre en el momento en que la naturaleza hubiera querido.

Sé que la vida es MUCHO MÁS QUE SER MADRE. Sé que soy persona, mujer, profesional, pareja, hija, amiga, nieta, sobrina, pensadora, sensible, amante de los animales, de los viajes, del cine, de los pequeños momento... sé que soy muchas cosas, pero nunca me había imaginado SIN LLEGAR A SER MADRE. No sé si culpa de la sociedad, de la educación o de lo que sea, mi vida siempre había estado encaminada a formar una familia, y al ser posible numerosa. No me conformaba con menos de dos hijos con los que disfrutar, también sufrir, pero junto a los que crecer y vivir mil y una aventuras. Por eso quizás tanto SUFRIMIENTO, cuando ves que no llega.

Hemos llegado (casi) a ese año que marca la espera fértil, de la denominada infértil. Esa barrera social y psicológica que hace asumir que algo no va bien, y que empieza incluso a ser asumida por los que te rodean. Sé que el camino, en caso de que esa infertilidad se confirme, no va a ser fácil. Pero el de este primer año tampoco lo ha sido. La INCOMPRENSIÓN ha sido uno de los sentimientos más presentes en este periodo y la frase "cuando te relaje te quedas, ya verás" las más repetida y odiada. Pero el temor más grande, el más enorme y monstruoso sigue siendo el TIEMPO. Tiempo que nos come las entrañas y el corazón cada momento que pasa.

¿Y ahora qué? 

Ya en el cuarto ciclo de búsqueda empecé a sospechar que algo no iba bien, y tras un nada habitual ciclo de 40 días decidí empezar a estudiar mi ciclo. Como muchas de las compañeras que seguís mi blog, descubrí gracias a test de ovulación, y luego confirmé mes a mes junto a la anotación de mi temperatura basal, que no ovulaba cuando tenía que hacerlo, y que tenía una fase lútea muy corta.

Me tomé varios meses de "estudio" de mi cuerpo antes de asumir que quizás debería empezar a pedir pruebas a mis médicos, para saber qué pasa, y sobre todo QUÉ PUEDO HACER.

Mi sorpresa, tras esperar 3 meses a una cita ginecológica rutinaria fue la de encontrarme con un doctor que prácticamente se reía en mi cara cuando le decía que "no ovulaba cuando tenía que ovular". Insinuó que no hacía bien mis test de ovulación. (Dios, que estupidez... ¿Qué no hago bien? ¿Mear o meter el palito en el bote?) Salí de la consulta con las mismas dudas y una más: ¿A quién me dirijo ahora? Suerte que mi doctora de cabecera es un amor y cuando le expliqué lo ocurrido, me animó a seguir luchando por que estudien nuestra fertilidad. En tres meses debían darme los resultados de la citología rutinaria, y ella me animaba a que aprovechara de nuevo esa cita para insistir a mi ginecólogo. Y ahí estoy... esperando al 17 de marzo, como agua de mayo, para que este señor vuelva a reírse en mi cara (Espero equivocarme... pero lo dudo). El siguiente paso (si vuelve a pasar de mi), será volver a la doctora de cabecera, para que ella me derive a Reproducción Asistida. 6 meses esperando a que a un señor le dé la gana de mandarme unas simples pruebas que confirmen que todo va bien, como él piensa, o que no va bien, como pienso yo.

Y yo he empezado a pelear por estas pruebas sin llevar un año buscando... ¿Pero por qué esperar un año para empezar cuando sabemos que algo no va bien? Después los meses que puedes tardar en hacerte pruebas, después las listas de espera para IA, sus correspondientes intentos de IA para finalmente ir a FIV... cuando por fin te atiendan (Un año o dos después...) los tiempos marcados en cada tratamiento...

Consultando en mi CCAA, parece que la lista de espera de la Seguridad Social está en 5-6 meses para IA, pero en más de un año y medio para FIV. Y echando cuentas y habiendo arrancado todo esto sin esperar el año de rigor, nos vamos a colocar en unos 3 años de búsqueda que minan la fuerza anímica de cualquiera.

Qué INJUSTICIA. Solo espero que las pruebas y el diagnóstico llegue pronto. Porque a veces la INCERTIDUMBRE es peor que la espera.

Aún así estamos fuertes y decididos a luchar lo que haga falta (que no a pagar lo que haga falta... porque esa es otra...). Pero ea, con este pedazo de parrafón al menos ya me he desahogado. Feliz jueves, feliz ciclo de marzo y felices sueños cumplidos a todas las que deambulamos por este camino de la vida que nos ha tocado.

Y bendita PACIENCIA, que al fin y al cabo es lo que nos ha tocado.

Vuelvo a alejarme de ti, cuando más cerca te siento

martes, 23 de febrero de 2016


Aún no he conseguido recuperar el ritmo de publicación que me propuse en los inicios del blog. Pero hace días que sentía la necesidad de contar todo lo que estaba sintiendo.

Llevaba meses sin novedades. Ciclos más o menos regulares pero imperfectos. Cortos, con fase lútea corta. Ovulando alrededor del día 21-22 de ciclo, y finalizando el ciclo con la llegada de la regla a los 28-29 días.

Pero el anterior ciclo al que ahora esta transcurriendo, la regla tardó más en aparecer, y lo hizo el día 34. Y el anterior hizo acto de presencia el día 31. Eso ya me molaba más. Antes de empezar a buscar el embarazo, mis ciclos duraban 31, 32 días. Y esto ya empezaba a parecerse a lo que yo conocía de mi cuerpo. Además, mantenía la ovulación alrededor del día 21 del ciclo, por lo que iba sumando días a mi corta fase lútea. Eso, ya de por sí, empezaba a tener mejor color a la hora de tener más posibilidades de lograr el embarazo.

He de decir, que estos dos meses anteriores han sido una locura, por el trabajo y por la mudanza. Por fin hemos encontrado nuestro hogar definitivo, y tras dos meses de papeleo, mudanza express y mucho curro, a principios de este mes conseguimos instalarnos en nuestra nueva casa. Y fue entonces cuando dije... toca volver a prestar atención a todas las señales que emita mi cuerpo.

Y precisamente, este ciclo mi cuerpo enviaba más señales que nunca.

¿Cómo me he sentido en el #ciclo10?

Pues igual que en uno de mis favoritos, el #ciclo7, que tiene su propia entrada, y que podéis recordar aquí. He sentido la ovulación mejor que nunca. Como si estuviera expulsando una piedra del riñón, jejeje. En forma de cólico, bastante fuerte, estuve ovulando durante tres días. Dos de ellos, (el 16 y 17) con test de ovulación positivo. Y el 18 por fin, con test negativo aunque bastante marcado, y subida de temperatura basal, llego la ovulación antes de lo esperado con respecto a otros ciclos.

La verdad es que me gustó la idea de ovular el día 18 del ciclo... unos 3 días antes de lo habitual. Quizás signifique que poco a poco mi fase lútea se vaalargando, y por tanto regulando.

El caso es que tras la ovulación, y con los deberes más que hechos en los días claves (15, 16, 17, 18 y 19) empecé a sentir el intenso dolor e hinchazón del pechos, y el cansancio insoportable que me hace pasar el día más dormida que despierta. Además, en esta ocasión unos cuatro días después de la ovulación empecé a sentir pinchazos y calambres en el útero, hacia el lado derecho, justo del que había ovulado. ¿Se estaría implantando un posible embrión? Pues eso pensé, aunque finalmente creo, y digo CREO porque aun no tengo la certeza, este mes tampoco será el mes esperado.

Durante los días siguientes empecé a tener el estómago revuelto, e incluso algo de acidez. También reflujos. Y mucho sueño. Mucho sueño. Además de los pinchazos en el bajo vientre... Pero, hoy, día 8 post ovulación, y día 26 del ciclo, han desaparecido casi todos los síntomas: Los pechos se han desinflado, los pinchazos en el útero han desaparecido, y me encuentro bastante bien del estómago. Eso si... mi humor está de perros. Así que me temo, que a pesar de mantener mi temperatura basal alta, la regla se está acercando.

Decepción tras decepción

Soy una persona optimista por naturaleza. Pero es complicado llevarse una decepción sobre algo que esperas cada mes, durante 30-35 días, y que siempre acaba igual. Y un mes, y otro, y otro... Es duro enfrentarse al final de un ciclo no fructífero, sabiendo que te quedan otros 30 días por delante con la incertidumbre y la esperanza en aumento, para quién sabe, llevarse un nuevo batacazo.

Reconozco que duele, pero que también duele cada vez menos. El cuerpo y la mente se va acostumbrando a los golpes, y se hace cada mes más insensible a lo habitual. No pierdo el ánimo, ni las ganas. Pero si que siento desvanecerse la esperanza y aumentar el miedo a una infertilidad que más que una sospecha, se acerca cada vez más a ser un hecho.

Hoy es el día 26 de mi ciclo 10, y creo que mínimo habrá un ciclo 11... si no son más. Ya pesa. Aunque puedo con todo y más.


Primera decisión: estudiar mi fertilidad

domingo, 7 de febrero de 2016


¡Hola! ¿Creíais que me había rendido? ¿O qué quizás andaba sin ánimos para pensar en mi búsqueda de la maternidad? Pues no. Aquí estoy. Otra vez de vuelta.

He de decir que cuando inicié este blog me encontraba desempleada, y tenía mucho tiempo... y nada que hacer. Por suerte encontré trabajo, aunque como me suele pasar siempre... me vuelco tanto que las horas extra para mi no existen. Así que... me dejé ir un pelín el blog... Pero no pienso dejarlo. Este camino se está haciendo largo, y no por más duro pienso dejar de compartirlo.

Estamos como estamos

Sí, tal y como. Igual que lo dejamos. Seguimos sin haber logrado el embarazo. Pero bueno, tengo que ser sincera, y estos dos meses no me he centrado mucho en ello. Si que es verdad, que pensé que por ese mito de "cuando te relajes te quedas", "Cuando menos lo pienses lo consigues..." lo mismo me quedaba... pero no. Es un mito. Lo corroboro.

Hace una semana que tuve mi último periodo. Y me sentí igual de mal que todos los meses, aunque esta vez no lloré. Tampoco me desanimé. Es como si mi mente ya estuviera preparada para la decepción. Y eso no me gusta, pero también tengo que decir que es de agradecer... porque tenía los ánimos por los suelos, y no sé cuánto hubiera aguantado con ese hilito tan fino de fuerza. Es curioso, pero estoy aprendiendo mucho de mi misma en este difícil camino. Estos meses me han servido de impulso, de auto conocimiento, y para coger fuerza. Y por fin, tomar una decisión.

He probado todo: el método relajado y natural, el de todos los días por si acaso, el de un día sí y un día no para que los soldaditos estén en su justa medida, el de solo la sexy week, test de ovulación, medición de temperatura basal, observación del flujo cervical,... y nada funciona. Ovular, según toda la teoría aprendida, ovulo. Y creo que controlo la ovulación. Pero mi fase lútea es corta (8-9 días). No sé si será ese el problema. Hace unos 3 ciclos tuve un test de embarazo que diría era positivo... fue 8 días post ovulación, y al siguiente día me vino la regla...

Está claro que la teoría me la sé. Mi cuerpo lo conozco. Pero algo falla. Tuve en diciembre visita al ginecólogo y le planteé mis dudas. Pero salí igual de la consulta. No me hizo ni caso, y prácticamente me trató como una gran estúpida. Algunos ginecólogos nos tratan como si fuéramos tontas...

El caso es que necesito hacerme un estudio de fertilidad. Al menos empezar con un estudio hormonal. Así que he decidido acudir a mi doctora de cabecera, que por suerte es un amor de mujer y una pedazo de profesional implicada como pocas. Espero que ella me explique los pasos a seguir, porque aunque ya he escogido también un profesional privado, me gustaría iniciar todos los pasos en la Seguridad Social.

Así que el martes tendré esa cita, y a partir de ahí espero poder emprender la marcha, con paso firme, y directa a conseguir nuestro sueño.

Un nuevo año por delante

domingo, 3 de enero de 2016

Muchos pasos que dar, muchos sueños que perseguir
Adiós 2015. Por fin te fuiste. Me trajiste uno de los días más felices de mi vida, y una madurez forzada que no te pedí. Pero cerramos etapa (de 365 días) y abrimos otra. Nada cambia del 31 de diciembre al 1 de enero. Pero sirve  de impulso marcar un punto de partida para continuar en el camino.

Este 2016 viene cargado de sueños. Siempre tuve muchos, pero este viene con un sueño compartido que brilla más que ningún otro. Este año es NUESTRO año, y espero que acabe siéndolo, porque no quiero ni que me toque la lotería, ni el trabajo de mi vida ni nada material. Solo salud y mucha suerte para que pueda hacerse realidad.

No pienso ser dramática. Ni en mi post ni en mi vida. He decidido tomármelo todo con mucha calma. Este año voy a pensar en mi, y en la persona que viene a mi lado, caminando paso a paso y a la par. Este año voy a desechar todo lo que me hace mal, a todas esas personas que no me han demostrado nada, ni se han preocupado por demostrar. Este año no hay gafas de cristales rosas para nadie. El 2016 es el año en el que "mi familia" va a crecer. En número, en amor o en las dos cosas.

He terminado el 2015 con mucho trabajo, volviendo a una profesión a la que echaba de menos, pero a un tipo de trabajo, en el que soy consciente de que no podré estar toda la vida... La vida son dos días, y por circunstancias de estos últimos días del año, he recordado que si no los vives a tope ¿Qué sentido tiene?

Por eso, tarea para el 2016:


  • Disfrutar de los míos
  • Hacer con amor cada una de las cosas del día a día
  • Trabajar con alegría y agradecimiento a la gente que me da la oportunidad. 
  • Poner lo mejor de mí en todo lo que hago
  • Decir te quiero todos los días a la gente que quiero. Que a nadie se le olvide, que nadie lo dude.
  • Crecer día a día, y no a la ancho... si no como persona. 
  • Aprender de cada situación negativa, sin venirme abajo, sin llorar más de 5 minutos.
  • Reírme de todo y caminar hacia adelante, sin dudas, sin miedos, con fuerza.
  • Disfrutar de los procesos. Porque lo importante no es la meta sino el camino.
  • Hacer todo con un único objetivo: Ser feliz. 
No hay sueños imposibles, solo más difíciles de conseguir. Bienvenido 2016 ¡A por todas!