Obstáculos en el camino

domingo, 20 de marzo de 2016


Creo que si llegara un momento en mi vida en que las cosas saliesen rodadas... me aburriría, dejaría de tener emoción. Y es que siempre se me complica todo...

Tras 10 meses de búsqueda, y sabiendo que alguna alteración en mi ciclo hay... empecé mi periplo médico el pasado mes de diciembre. Actualmente no tengo ningún seguro médico privado, y además no creo que debiese ser necesario, ya dedico gran parte de mi sueldo a pagar impuestos, que entre otras cosas, pagan los costes del servicio de sanidad que demando. Es decir, que pretendo estudiar el estado de mi fertilidad por la Seguridad Social. ¿Por qué? Pues porque además de que es "gratis" (La pagamos la usemos o no...) los mejores profesionales están en ella, y después hacen horas en las consultas privadas... con lo cual, ¿Para qué voy a pagar a un profesional que puede atenderme en el hospital?.

Pues... lo tenía muy claro. y de momento voy a seguir insistiendo, pero cierto es, que muy desilusionada, porque aunque es verdad que son los mismos, parece que los billetes motivan demasiado, porque por las mañanas, en su turno público, no están demasiado por la labor de ahondar en los problemas de cada una de las pacientes. ¿Para que van a atenderlas tan fácilmente si mientras funcione mal la seguridad social tienen el sobresueldo de las tardes asegurado? Ejem...

En diciembre tenía revisión en el ginecólogo. Y pensé que era el momento de hablar de mis problemas para concebir. Mi sorpresa fue encontrarme con una consulta surrealista en la que mi ginecólogo llegó a decirme que estaría haciendo mal los test de ovulación... (Imaginad mi cara, os lo cuento en esta entrada)

Indignada con la consulta, me acerqué a mi doctora de cabecera. Cuando le conté lo sucedido no daba crédito... a veces la realidad supera la ficción... El caso es que ella me dijo que tenía edad para empezar a preocuparme, no por ser demasiado mayor, sino por las listas de espera que hay en caso de necesitar tratamiento. Entonces me dijo que ella podría pedirme cita para una consulta especializada. Pero que primero debía intentarlo con el ginecólogo. Me habían dado cita para recoger los resultados de la citología, y mi doctora me aconsejó insistirle en esa ocasión, para poder darme una cita preferente.

No solo no me dio una cita preferente. Volvió a insinuarme que ni test, ni medir la Temperatura Basal, ni nada, podía confirmarme que yo ovulaba cuando creía. Volvieron los comentarios surrealistas... "para medir bien la temperatura basal hay que hacerlo vía anal... y no creo que lo hagas"... "Los test de ovulación no valen para nada...", "Lo que tienes que hacer, que no falla, es fijarte en el flujo"... ¿Perdona? ¿Qué te crees que hago cada jodido mes? Entonces le pregunté: "Y si todos esos datos coinciden y dicen que ovulo el días 20-22 de cada ciclo?" y su respuesta... "No puede ser, porque si tienes un ciclo de 28-30 días, tienes que ovular el 14-15". ¡¡¡Dios pero que hombre más cabezón!!! ¡¡¡No escucha!!! Precisamente me preocupa que sabiendo cuando debo ovular, no lo hago en ese momento...

En fin... me dijo que siguiera intentándolo otro año más. Que a mi edad no te ven en fertilidad hasta que no llevas dos años intentándolo (Otra mentira más, por protocolo es a partir de 1 año, y de 35 en adelante a partir de los 6 meses... yo tengo 32).

Y atención. Porque la receta que me dio para quedarme embarazada fue ésta:

Receta de mi ginecólogo para quedarme embarazada 

Haciéndome este maravilloso y útil croquis, me recetó planificar mi relaciones sexuales, teniendo una cada dos días entre los días 10 y 20 del ciclo. ¡¡Pero si le he dicho que ovulo hasta el día 22 del ciclo!! "Pues entonces entre el 10 y el 25 de cada ciclo. Así seguro que no se te escapa, verás que pronto te quedas embarazada".

Se que muchas de vosotras, igual que yo, hubierais tenido ganas de abofetearlo para ver si se le pasaba la tontuna que tenía encima...

Menos mal, que viendo como se había comportado en la primera cita, mi doctora me dijo... "Si no consigues que te de cita para fertilidad, vuelve que yo te pido el volante". Y en esas estamos. Esperando al martes 29, que tengo cita con ella para que, espero que por fin, me de acceso a la consulta de fertilidad.

A todo eso, tengo un dolor insoportable en los pechos, y mucho reflujo del estómago por las tardes... ojalá no llegue ni a pedir la cita en fertilidad. Pero por si acaso, voy allanando el camino.

Paciencia, la palabra que más odio

jueves, 10 de marzo de 2016

Si lo soy, una impaciente innata. Los días me vuelan y se me pasan las horas en un abrir y cerrar de ojos. Soy de las que 24 horas se muestran insuficientes ante todo lo que quiero hacer y correr en la vida. Y sin duda, en mi camino hacia la maternidad, no soy menos impaciente.

Odio que las cosas escapen de mi férreo control. Que no sea yo la que tenga en mis manos el poder de hacer o no hacer algo. Y ahí es donde en este sentido más sufro.

En cuanto a fertilidad se refiere, la medida mínima es un ciclo menstrual. Es una medida variable que oscila (al menos en mi caso) entre los 28 y 35 días. Y ahí está el kit de la cuestión. Ese todo o nada de conseguir o no conseguir se decide una vez al mes aproximadamente.

Qué ANGUSTIA me da pensar en cada mes fallido. Y que TERROR me entra al pensar y conocer los pasos que hay que dar cuando la INFERTILIDAD te acecha.

Primer año de búsqueda

En breves se cumplirá este primer año persiguiendo un sueño que ya esperaba hace muchos años más. Posponer y posponer es lo que hacemos las generaciones jóvenes, en busca de un momento adecuado que nunca existe. Y así vamos. De haberlo sabido nunca hubiera puesto remedio a ser madre en el momento en que la naturaleza hubiera querido.

Sé que la vida es MUCHO MÁS QUE SER MADRE. Sé que soy persona, mujer, profesional, pareja, hija, amiga, nieta, sobrina, pensadora, sensible, amante de los animales, de los viajes, del cine, de los pequeños momento... sé que soy muchas cosas, pero nunca me había imaginado SIN LLEGAR A SER MADRE. No sé si culpa de la sociedad, de la educación o de lo que sea, mi vida siempre había estado encaminada a formar una familia, y al ser posible numerosa. No me conformaba con menos de dos hijos con los que disfrutar, también sufrir, pero junto a los que crecer y vivir mil y una aventuras. Por eso quizás tanto SUFRIMIENTO, cuando ves que no llega.

Hemos llegado (casi) a ese año que marca la espera fértil, de la denominada infértil. Esa barrera social y psicológica que hace asumir que algo no va bien, y que empieza incluso a ser asumida por los que te rodean. Sé que el camino, en caso de que esa infertilidad se confirme, no va a ser fácil. Pero el de este primer año tampoco lo ha sido. La INCOMPRENSIÓN ha sido uno de los sentimientos más presentes en este periodo y la frase "cuando te relaje te quedas, ya verás" las más repetida y odiada. Pero el temor más grande, el más enorme y monstruoso sigue siendo el TIEMPO. Tiempo que nos come las entrañas y el corazón cada momento que pasa.

¿Y ahora qué? 

Ya en el cuarto ciclo de búsqueda empecé a sospechar que algo no iba bien, y tras un nada habitual ciclo de 40 días decidí empezar a estudiar mi ciclo. Como muchas de las compañeras que seguís mi blog, descubrí gracias a test de ovulación, y luego confirmé mes a mes junto a la anotación de mi temperatura basal, que no ovulaba cuando tenía que hacerlo, y que tenía una fase lútea muy corta.

Me tomé varios meses de "estudio" de mi cuerpo antes de asumir que quizás debería empezar a pedir pruebas a mis médicos, para saber qué pasa, y sobre todo QUÉ PUEDO HACER.

Mi sorpresa, tras esperar 3 meses a una cita ginecológica rutinaria fue la de encontrarme con un doctor que prácticamente se reía en mi cara cuando le decía que "no ovulaba cuando tenía que ovular". Insinuó que no hacía bien mis test de ovulación. (Dios, que estupidez... ¿Qué no hago bien? ¿Mear o meter el palito en el bote?) Salí de la consulta con las mismas dudas y una más: ¿A quién me dirijo ahora? Suerte que mi doctora de cabecera es un amor y cuando le expliqué lo ocurrido, me animó a seguir luchando por que estudien nuestra fertilidad. En tres meses debían darme los resultados de la citología rutinaria, y ella me animaba a que aprovechara de nuevo esa cita para insistir a mi ginecólogo. Y ahí estoy... esperando al 17 de marzo, como agua de mayo, para que este señor vuelva a reírse en mi cara (Espero equivocarme... pero lo dudo). El siguiente paso (si vuelve a pasar de mi), será volver a la doctora de cabecera, para que ella me derive a Reproducción Asistida. 6 meses esperando a que a un señor le dé la gana de mandarme unas simples pruebas que confirmen que todo va bien, como él piensa, o que no va bien, como pienso yo.

Y yo he empezado a pelear por estas pruebas sin llevar un año buscando... ¿Pero por qué esperar un año para empezar cuando sabemos que algo no va bien? Después los meses que puedes tardar en hacerte pruebas, después las listas de espera para IA, sus correspondientes intentos de IA para finalmente ir a FIV... cuando por fin te atiendan (Un año o dos después...) los tiempos marcados en cada tratamiento...

Consultando en mi CCAA, parece que la lista de espera de la Seguridad Social está en 5-6 meses para IA, pero en más de un año y medio para FIV. Y echando cuentas y habiendo arrancado todo esto sin esperar el año de rigor, nos vamos a colocar en unos 3 años de búsqueda que minan la fuerza anímica de cualquiera.

Qué INJUSTICIA. Solo espero que las pruebas y el diagnóstico llegue pronto. Porque a veces la INCERTIDUMBRE es peor que la espera.

Aún así estamos fuertes y decididos a luchar lo que haga falta (que no a pagar lo que haga falta... porque esa es otra...). Pero ea, con este pedazo de parrafón al menos ya me he desahogado. Feliz jueves, feliz ciclo de marzo y felices sueños cumplidos a todas las que deambulamos por este camino de la vida que nos ha tocado.

Y bendita PACIENCIA, que al fin y al cabo es lo que nos ha tocado.