Paciencia, la palabra que más odio

jueves, 10 de marzo de 2016

Si lo soy, una impaciente innata. Los días me vuelan y se me pasan las horas en un abrir y cerrar de ojos. Soy de las que 24 horas se muestran insuficientes ante todo lo que quiero hacer y correr en la vida. Y sin duda, en mi camino hacia la maternidad, no soy menos impaciente.

Odio que las cosas escapen de mi férreo control. Que no sea yo la que tenga en mis manos el poder de hacer o no hacer algo. Y ahí es donde en este sentido más sufro.

En cuanto a fertilidad se refiere, la medida mínima es un ciclo menstrual. Es una medida variable que oscila (al menos en mi caso) entre los 28 y 35 días. Y ahí está el kit de la cuestión. Ese todo o nada de conseguir o no conseguir se decide una vez al mes aproximadamente.

Qué ANGUSTIA me da pensar en cada mes fallido. Y que TERROR me entra al pensar y conocer los pasos que hay que dar cuando la INFERTILIDAD te acecha.

Primer año de búsqueda

En breves se cumplirá este primer año persiguiendo un sueño que ya esperaba hace muchos años más. Posponer y posponer es lo que hacemos las generaciones jóvenes, en busca de un momento adecuado que nunca existe. Y así vamos. De haberlo sabido nunca hubiera puesto remedio a ser madre en el momento en que la naturaleza hubiera querido.

Sé que la vida es MUCHO MÁS QUE SER MADRE. Sé que soy persona, mujer, profesional, pareja, hija, amiga, nieta, sobrina, pensadora, sensible, amante de los animales, de los viajes, del cine, de los pequeños momento... sé que soy muchas cosas, pero nunca me había imaginado SIN LLEGAR A SER MADRE. No sé si culpa de la sociedad, de la educación o de lo que sea, mi vida siempre había estado encaminada a formar una familia, y al ser posible numerosa. No me conformaba con menos de dos hijos con los que disfrutar, también sufrir, pero junto a los que crecer y vivir mil y una aventuras. Por eso quizás tanto SUFRIMIENTO, cuando ves que no llega.

Hemos llegado (casi) a ese año que marca la espera fértil, de la denominada infértil. Esa barrera social y psicológica que hace asumir que algo no va bien, y que empieza incluso a ser asumida por los que te rodean. Sé que el camino, en caso de que esa infertilidad se confirme, no va a ser fácil. Pero el de este primer año tampoco lo ha sido. La INCOMPRENSIÓN ha sido uno de los sentimientos más presentes en este periodo y la frase "cuando te relaje te quedas, ya verás" las más repetida y odiada. Pero el temor más grande, el más enorme y monstruoso sigue siendo el TIEMPO. Tiempo que nos come las entrañas y el corazón cada momento que pasa.

¿Y ahora qué? 

Ya en el cuarto ciclo de búsqueda empecé a sospechar que algo no iba bien, y tras un nada habitual ciclo de 40 días decidí empezar a estudiar mi ciclo. Como muchas de las compañeras que seguís mi blog, descubrí gracias a test de ovulación, y luego confirmé mes a mes junto a la anotación de mi temperatura basal, que no ovulaba cuando tenía que hacerlo, y que tenía una fase lútea muy corta.

Me tomé varios meses de "estudio" de mi cuerpo antes de asumir que quizás debería empezar a pedir pruebas a mis médicos, para saber qué pasa, y sobre todo QUÉ PUEDO HACER.

Mi sorpresa, tras esperar 3 meses a una cita ginecológica rutinaria fue la de encontrarme con un doctor que prácticamente se reía en mi cara cuando le decía que "no ovulaba cuando tenía que ovular". Insinuó que no hacía bien mis test de ovulación. (Dios, que estupidez... ¿Qué no hago bien? ¿Mear o meter el palito en el bote?) Salí de la consulta con las mismas dudas y una más: ¿A quién me dirijo ahora? Suerte que mi doctora de cabecera es un amor y cuando le expliqué lo ocurrido, me animó a seguir luchando por que estudien nuestra fertilidad. En tres meses debían darme los resultados de la citología rutinaria, y ella me animaba a que aprovechara de nuevo esa cita para insistir a mi ginecólogo. Y ahí estoy... esperando al 17 de marzo, como agua de mayo, para que este señor vuelva a reírse en mi cara (Espero equivocarme... pero lo dudo). El siguiente paso (si vuelve a pasar de mi), será volver a la doctora de cabecera, para que ella me derive a Reproducción Asistida. 6 meses esperando a que a un señor le dé la gana de mandarme unas simples pruebas que confirmen que todo va bien, como él piensa, o que no va bien, como pienso yo.

Y yo he empezado a pelear por estas pruebas sin llevar un año buscando... ¿Pero por qué esperar un año para empezar cuando sabemos que algo no va bien? Después los meses que puedes tardar en hacerte pruebas, después las listas de espera para IA, sus correspondientes intentos de IA para finalmente ir a FIV... cuando por fin te atiendan (Un año o dos después...) los tiempos marcados en cada tratamiento...

Consultando en mi CCAA, parece que la lista de espera de la Seguridad Social está en 5-6 meses para IA, pero en más de un año y medio para FIV. Y echando cuentas y habiendo arrancado todo esto sin esperar el año de rigor, nos vamos a colocar en unos 3 años de búsqueda que minan la fuerza anímica de cualquiera.

Qué INJUSTICIA. Solo espero que las pruebas y el diagnóstico llegue pronto. Porque a veces la INCERTIDUMBRE es peor que la espera.

Aún así estamos fuertes y decididos a luchar lo que haga falta (que no a pagar lo que haga falta... porque esa es otra...). Pero ea, con este pedazo de parrafón al menos ya me he desahogado. Feliz jueves, feliz ciclo de marzo y felices sueños cumplidos a todas las que deambulamos por este camino de la vida que nos ha tocado.

Y bendita PACIENCIA, que al fin y al cabo es lo que nos ha tocado.

2 comentarios:

  1. Hola Laura, comprendo perfectamente tu frustración pero así es el sistema, yo por suerte quedé embarazada muy pronto pero lamentablemente a los dos meses se fastidió todo y ahora me toca volver a empezar.
    Mi consejo sería que te tomes las cosas con tranquilidad e intenta no pensar demasiado en lo mismo, aunque sé que es complicado porque no hay más que salir a la calle para tropezarse con embarazadas o mirar en tu círculo de amigos. En fin, la vida es más sencilla cuando uno no se obsesiona, yo también estoy cansada de frases del tipo "cuando tenga que venir que vendrá" o "verás que pronto estas otra vez embarazada" pero la realidad es que si estás haciendo todo lo que está en tu mano debes estar satisfecha. Mira las cosas con optimismo, no queda otra, al final todo el mundo consigue sus sueños. Te deseo toda la suerte del mundo.

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    1. Muchas gracias! La verdad es que estoy tranquila, pero es inevitable tener días malos ;) Suerte para ti también!

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