¡Por fin! Estoy embarazada

miércoles, 22 de junio de 2016

Después de exactamente 11 ciclos de búsqueda, llegó el inicio de mi sueño. Parecía que nunca llegaría. En mi baño era más fácil que faltase el papel higiénico (soy súper despistada) que un test de ovulación. Creo que compré más de doscientos, y aunque pillé pronto mis días fértiles, los usaba para eso y para saber si me había quedado embarazada... rocé el punto de la obsesión por el control de mi cuerpo. 

En el anterior ciclo incluí un cambio vital: mi alimentación. No sé si fue coincidencia o si por el contrario fue crucial, pero me informé sobre "superalimentos" y empecé a incluirlos en mi dieta. El brócoli no faltaba en mi nevera, las nueces, avellanas y anacardos en mi desayuno; la quinoa se convirtió en uno de los acompañamientos favoritos de mis platos... fruta, verdura, menos carne y más pescado, y comer sano, sin pensar en calorías. Rechacé los alimentos procesados al máximo... y... tachán, en menos de dos meses... ¡sorpresa!


Pero vamos a lo importante... ¡Por fin lo hemos conseguido!

Era Semana Santa, en concreto el Jueves Santo. Me desperté temprano porque me hacía pis. Curiosamente esa noche me levanté a hacer pis dos veces, y tampoco había bebido tanto. Ya llevaba así dos o tres noches. Habían pasado 9 días desde mi ovulación, y por mi experiencia, la regla estaba al caer. Mi fase lútea no pasaba de 9 días casi nunca. Pero no tenía síntomas de que fuese a llegar. Los pechos, que días antes de llegar la menstruación dejaban de dolerme, esta vez estaban hipersensibles. Y aunque por lo demás no había síntomas, decidí gastar uno de los test ultrasensibles que vienen en los packs que compraba de test de ovulación. Ya había leído que a partir de 7-8 días post ovulación, era posible ver una ténue sombrita rosa.

Me lo hice no muy convencida, sin mucha esperanza después de tantos batacazos que me había llevado a pesar de haber incluso sentido síntomas. Pero... ¡Ahí estaba! Casi no se percibía, pero la ténue línea rosa apareció.

Primera foto de mi test de embarazo, primer saludo de mi bebé. Mi marido estaba dormido, y esperé más de una hora a que se despertara, mientras miraba embelesada esa línea. Le hacía fotos con flash, sin flash... retocaba la foto y le subía el contraste para que se viera más fuerte... ¡Me constaba creerlo! Pensé que esa línea solo la vería yo... pero no. Desperté por fin a mi marido y él también la veía.

Por la tarde hice el experimento del test de ovulación. Lo había hecho muchas veces y no creía en él. Ya sabéis que existe la teoría de que un test de ovulación puede servir con test de embarazo, porque la hormona del embarazo es muy parecida estructuralmente a la que indica que existe ovulación. Y tengo que decir, que si antes no había podido comprobarlo, era porque no me había quedado embarazada. Esta vez, podéis juzgar el resultado vosotras mismas :)

El azul es el test de embarazo, el verde, de ovulación


Tras estas dos primeras pruebas, y sin ni siquiera poder decir que tenía un retraso (ese día tenía que venirme la regla) los dos fuimos prudentes, y no quisimos hacernos muchas ilusiones. Ya nos pasó en otra ocasión que apareció la línea y al día siguiente no había nada. Pero al día siguiente me hice otra tira, y se marcaba igual o un poquito más.


Al día siguiente otra... y así hasta que en el día 12 post ovulación, decidí hacerme un Clearblue que me dijera en palabras que estaba embarazada.

Ese día ya nos emocionamos y empezamos a creerlo. Sabíamos que era muy pronto, pero los dos teníamos la sensación de que ese embarazo se iba a afianzar y a seguir adelante. Yo lo había pasado tan mal, que mi entorno sabía por lo que estaba pasando. Por eso, pensamos que podíamos compartir esta ilusión desde el primer día. Y si no iba bien... pues ya se vería. Pero no queríamos esconder nuestra alegría, y ese mismo día, en un precioso y soleado Domingo de Resurrección, aprovechamos el día de campo para contárselo a mis padres y mi abuela. También a mi hermana y a mis tres o cuatro amigas más allegadas.

Y así, llenos de dudas, miedos pero con mucha ilusión, empezó nuestro camino hacia un sueño, para el que solo faltaban 8 meses para ser alcanzado.