Diario de embarazo: Semanas 4-8 de embarazo. Asimilando mi estado

sábado, 23 de julio de 2016

En la semana 4 ya fui consciente de mi embarazo. El mismo día en el que mi periodo debía haber aparecido, hice mi primer test de embarazo, y ya la tira ultrasensible mostraba una pequeña sombra rosa. Fui confirmando cada día con un nuevo test, hasta que a los 4 días de retraso, el ClearBlue ya arrojó la pantallita deseada.


¿Qué síntomas sentí?

Llevaba meses buscando síntomas de embarazo. Cada vez que se acercaba la fecha de mi periodo, buscaba señales que me dijeran antes de tiempo que, efectivamente estaba embarazada. La verdad, en esta ocasión no sentí nada fuera de lo normal. Esta harta de leer post y artículos sobre los primeros síntomas de embarazo: la temperatura basal se mantiene alta, aparece una cierta aversión a los alimentos, a los olores... náuseas, vómitos... un oscurecimiento de los labios mayores y menores, granitos alrededor del pezón...

¡¡¡NO SENTÍ NADA DE ESO!!! Fue el ciclo en el que menos embarazada me sentía... Sin embargo hubo dos claros síntomas, que más tarde se mantuvieron: hacer pis dos o tres veces por la noche, y un cansancio y sueño extremo durante el día. Ambos síntomas aparecieron antes del retraso y se mantuvieron semanas y semanas... En concreto, hacer pis por la noche creo que es algo que no dejaré de hacer durante todo el embarazo...

Mi estado emocional de recién embarazada

Es taaan difícil de explicar... Las primeras semanas son una montaña rusa de emociones. Se navega entre la incertidumbre, la ilusión y este estado de embriaguez que te mantiene constantemente en las nubes... Estaba feliz como una perdiz, y aterrada. Nos había costado tanto quedarnos embarazados, que sinceramente no me fiaba un pelo de un simple test de embarazo. El tiempo transcurría lento, y todas las citas médicas estaba lejanas. Yo pensé que enseguida me mandarían un análisis de sangre para confirmar mi embarazo, que me harían una ecografía para ver mi pequeño saquito, mi pequeño embrión... pero no. La primera cita con la matrona, no fue hasta la semana 6 (casi 7), y mi primera ecografía, (por lo privado) el día que cumplía las 7 semanas.

Es muy pronto, lo sé. Pero cuando descubres tu embarazo de forma tan temprana, esperar 3 semanas para conocer a tu embrioncito puede convertirse en un eternidad.

Primeros síntomas

  • Cansancio extremo. Casi se me hacía imposible concentrarme en el trabajo, y aguantar la jornada completa sin dar cabezadas involuntarias... lo juro... ¡Me dormía por los rincones!
  • Levantarme dos o tres veces de madrugada para orinar... Y con este ritmo nocturno, hizo acto de presencia el insomnio. 
  • A partir de la semana 6 empecé a sentirme realmente embarazada. Por las mañanas el estómago rugía... y empecé a conocer la sensación de náuseas, aunque realmente yo apenas las he sufrido, si que es verdad que aparecían cuando mi estómago estaba totalmente vacío. 
  • Hinchazón. Por desgracia yo la sufrí desde el primer día. Sobre todo en la tripa. 
Primera consulta con la matrona

Fui muy ilusonada en mi semana 6. Era mi primera consulta médica relacionada con el embarazo, y además me habían hablado estupendamente de la matrona que me había tocado. Sin embargo... la vi demasiado seca y despreocupada. La visita se resumió en un largo cuestionario sobre fechas (última regla, ovulación estimada....), preguntas sobre condiciones médicas, etc. Me tomó la tensión, me pesó, me explicó lo que podía o no hacer en los primeros meses, y como debía cuidar mi alimentación e higiene, sobre todo la alimentaria. También me estionó las citas para los análisis del Triple Screening, y ya no me volvió a programar visita con ella hasta la semana 12. 

Primera ecografía


Soy partidaria de hacer el seguimiento del embarazo a través de la seguridad social. Y así pretendía hacerlo. Aunque tengo que reconocer que aunque me parece un seguimiento suficiente, a veces las citas se dan demasiado espaciadas. No por cuestiones médicas, sino emocionales para los padres. Yo no podía esperar hasta la semana 12 para poder ver con mis propios ojos la vida que estaba comenzando a crecer en mi. Por eso pedí cita para el ginecólogo privado más conocido en mi ciudad, y éste, me recomendó acudir a la semana 7 para poder confirmar el embarazo mediante ecografía.

El mismo día que cumplí las 7 semanas, me presenté allí con mi marido. Ambos ilusionadísimos y dispuestos a conocer esa bolita latente que tanto tiempo llevábamos esperando. Y allí estaba. Un pequeñísimo saquito embrioario de 0,5 cm en el que ya podía apreciarse una zona latiendo a 129 pulsaciones por minutos. Aunque era una bola, eso sería su corazón, y nosotros no podíamos estar más felices de poder verlo latir por primera vez. Ahí estaba la semillita que se convertiría en nuestro hijo o nuestra hija, totalmente implantada y latiendo a tope.



Ese mismo día nos dio cita para acudir dos semanas después y poder confirmar que el crecimiento y evolución del embrión eran los correctos. Ahora tocaba esperar, y seguir concienciándonos de todo lo que estaba por venir. Y empezar a disfrutar, porque por fin, lo habíamos conseguidos.

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