Diario de Embarazo: Semanas de la 20 a la 25

jueves, 18 de agosto de 2016

Tras la ecografía morfológica, todo había empezado a enturbiarse. Yo que llevaba un embarazo espectacular, envidiable, sin vómitos, sin naúseas... de repente me encuentro con que mi niña no tiene los riñones bien del todo, y el fémur muy corto. Dos marcadores de posibles anomalías cromosómicas o malformaciones.

Nos habían citado para cuatro semanas después. Era preciso comprobar la evolución de la dilatación renal y el crecimiento del fémur. La verdad es que pensaba que se me harían eternas las semanas, pero no. Ha pasado todo demasiado rápido. Tras informarme sobre la dilatación renal, y sabiendo que la de mi peque era de lo más mínimo, me tranquilicé bastante y empecé a disfrutar de la parte más bonita del embarazo: La aparición de la tripita y las primeras patadas. ¡Por fin la siento!

Las primeros movimientos de mi niña

Ya en la semana 17-18 sentía algunos movimientos, aunque tengo que reconocer que en ese momento no estaba segura de que lo fueran. Eran como grandes burbujas de aire (gases) dando vueltas por mi intestino... (eso me parecían). Sin embargo con el paso de las semanas, esas sensaciones eran cada vez más intensas y repetitivas. ¡Era ella! Y sobre la semana 19 estaba ya segura. En la 20, justo cuando me fui de vacaciones, ya sentía perfectamente sus movimientos, aunque aun seguían siendo leves y difusos. Y sin darme cuenta, cada día eran más fuertes. No sé si en la 21 o en la 22 ya me daba pataditas claramente. En la 23, su papá notó claramente su primera patada percibida desde fuera... ¡Qué momentazo! Hasta ahora solo lo disfrutaba yo. Ahora todas las noches, cuando llega del trabajo me pone su mano en la tripa a la espera de una señal. Hay días en que no lo consigue. Otros parece que la peque le saluda. A los pocos días, y con mucha suerte, mi hermana que vive fuera y había venido a pasar unos días, también la notó. Y hoy, tras beberme el potingue de glucosa pura que nos dan en la prueba de la curva, mi madre, la feliz abuela ha notado como patalea la mocosina de la familia. Es increíble la sensación. Saber que está ahí nos hace estar mucho más conectadas. Desde entonces le hablo más. De vez en cuando incluso le doy toquecitos para que se mueva, y empieza a responderme. Incluso estoy aprendiendo a saber en qué posición está.

Eco de revisión en la semana 24

Las semanas pasaron, y por fin llegó la ecografía más temida, y la más esperada. La verdad es que fui muerta de miedo. Podían pasar varias cosas: que la dilatación siguiera estable y en su grado más leve, que hubiera empeorado o que hubiera desaparecido. Me conformaba con que se estabilizara. Hubiera sido una genial noticia. ¡PERO FUE MEJOR! La dilatación renal ha desaparecido, al menos por el momento. Así que por esa parte, una preocupación menos.

En cuanto al fémur, las noticias no fueron tan buenas. Si en la semana 20 sus medidas eran de un percentil 5, en la 24 era incluso más bajo (no me dijeron cuanto). Pero el resto de las medidas estaban perfectas, y aunque su peso (517 gramos) también era escaso (percentil 5), al estar todo lo demás normal, nos dijo la ginecóloga que no había de qué preocuparse. Cuando todas las medidas son normales, o solo hay un parámetro que se sale de esa normalidad estadística, consideran que son "bebés constitucionalmente pequeños". Así que mi pequeña está sana, pero es pequeñita, todo amor concentrado.

Test O'Sullivan 


Pues lo tengo reciente y fresquito. Esta mañana mismo me lo hicieron, y un familiar que trabaja en el hospital me ha dicho el resultado. No me han llamado aún pero ya sé que me ha dado positivo, así que imagino que me tocará hacer la curva larga, y que se me acabaron lso caprichos dulce en lo que queda de embarazo. La verdad es que no me lo esperaba. Mi glucosa basal es súper estable, siempre me da lo mismo en todos los análisis, nunca tuve problemas con el azúcar, y exceptuando que últimamente tengo muchísima sed (algo que achacaba al caluroso verano que llevamos...), no tenía síntomas. Ya os contaré que me dicen, y como sale la curva larga.

Pasado mañana me toca endocrino, y en los análisis ya me sale un asterisco como la copa de un pino en la TSH (¿o en la T4? No recuerdo bien...) y en muchos de los valores que empiezan a anunciar una anemia propia del embarazo... Así que me temo que me queda un tercer trimestre muy movidito.

En fin, nadie dijo que fuera fácil, aunque la meta supera todas las dificultades del camino.

Dilatación renal o Ectasia pielética renal en el feto

domingo, 7 de agosto de 2016

Mi pequeña fue diagnosticada en la ecografía morfológica de una Dilatación renal. En esos momentos, no tenía ni idea de qué significaba eso. Desde que escuché "renal" solamente podía imaginar una malformación en el riñón, y sentir como mi estómago y mi corazón se encogían. (Aquí os hablo sobre la ecografía de la semana 20)

Por eso, y porque no siempre los médicos se esfuerzan en que nos queden claras las cosas, he decidido compartir todo lo que tuve que averiguar yo solita para darme cuenta de que, ni era algo tan grave, ni debía disgustarme como lo estaba haciendo. Está claro que hubiera preferido que todo estuviera perfecto... sin peros, pero al fin y al cabo, existen problemas peores que éste.

¿Qué es la Dilatación renal?

La Dilatación Renal en los fetos es un hallazgo ecográfico (no un diagnóstico), que señala una posible malformación, retraso madurativo u obstrucción en el sistema urinario del bebé, que se manifiesta a través de una inflamación o dilatación del grosor renal.

Normalmente lo que se inflama es la pelvis renal, que es una especie de colector de orina en forma de embudo, que dirige la orina excretada hacia los uréteres. A veces existe una obstrucción en la salida del riñón, en la entrada de la vejiga, en la uretra, o simplemente un estrechamiento de los conductos que hace que la orina retroceda (reflujo) de nuevo hacia el riñón, provocando un aumento del mismo, sobre todo de la pelvis renal. Cuando la anomalía es grave, se manifiesta rápidamente una vez que los riñones han empezado a funcionar. (Esto ocurre sobre la semana 15). No obstante, es difícil diagnosticar una dilatación renal tan pronto, porque son muchos los fetos que sufren un pequeño desfase de desarrollo, y existen ocasiones en las que el riñón empieza a funcionar antes de que el resto del aparato excretor esté totalmente formado. El primer ginecólogo que vio algo raro lo hizo en la semana 16 y me dijo que tendría que esperar a la semana 20 para confirmar, puesto que a veces incluso las hormonas del embarazo provocaban una pequeña inflamación del riñón que podría confundirse con la dilatación renal de la que hablamos.

¿Es grave la Dilatación Renal en el feto?

(La imagen pertenece a urologiaperuana.wordpress.com

Hombre... es un problema, aunque para todo hay que relativizar. Como en otras patologías, la Dilatación renal se presenta en diferentes grados. Cuatro grados en concreto. El grado 1 es el más leve y el grado 4 o hidronefrosis grave, puede llegar a provocar un deterioro del riñón que acabe desembocando en una insuficiencia renal.
Para determinar el grado es preciso medir bien el perímetro del riñón y adecuarlo a la edad gestacional del feto. También hay que saber si la dilatación es unilateral (un riñón afectado) o bilateral (de los dos riñones).

¿Qué tratamiento precisa?

Pues cuando el grado de afectación es leve, e incluso en casos de grado 2, solamente hay que esperar, y evaluar la evolución del desarrollo a lo largo del resto del embarazo. La mayoría de las veces la afectación se soluciona por sí sola antes del nacimiento, o en los primeros meses de vida del bebé sin que se den síntomas de importancia. En el peor de las casos (dentro de este grado de afectación) puede no solucionar hasta los 3 años de edad.

Sin embargo, es posible que la evolución sea rápida y la función del riñón se vea comprometida. En ese caso, (y por eso es tan importante el control prenatal), hay que decidir que protocolo seguir según lo avanzado o no que esté el embarazo. A veces, es necesario provocar el parto lo antes posible para llevar a cabo una corrección quirúrgica, o en caso de ser posible, un caso extremadamente grave y que el bebé aún no esté lo suficientemente desarrollado, cabe la posibilidad de plantear una cirugía intrauterina, aunque esto siempre es peligroso, y por eso, solamente se utiliza en caso extremos, en los que la función de ambos riñones está muy comprometida. Pero para tranquilidad de muchas, esto ocurre muy, muy pocas veces, y eso que la Dilatación Renal es una de las anomalías más frecuentes en el embarazo (Se diagnostica en 1 de cada 100 embarazos).

Pronóstico de la Dilatación Renal, Pielactasis o Ectasia pielética renal

Muchos fetos no llegan a ser diagnosticados nunca. Otros, pasan desapercibidos por todo el control prenatal, y son diagnosticados al nacer, y otros incluso son diagnosticados meses después de nacer. Como ya os he comentado, suele ser un problema, que cuando se presenta en grado 1 o 2, llega a solucionarse por si solos. En los casos graves, siendo diagnosticados a tiempo, pueden solucionarse totalmente de forma quirúrgica.

La mayoría de las veces, los bebés que presentan una dilatación renal en parte de su desarrollo fetal o infantil, tienen mayor probabilidad de padecer infecciones de orina o infecciones renales, y por eso es importante (sobre todo en bebés) permanecer atentas a posibles síntomas como cambios en la micción, escasez de orina o fiebre.

¿Por qué me llevé el disgusto del siglo si no es para tanto?

¡Pues porque no me explicaron nada! Solo me dijeron "Tu nena tiene esto... ven dentro de un mes" "¿Y cómo es de grave?" "Pues puede tener una insufeciencia renal..." "¿Pero y qué puedo hacer...?" "Nada... solo esperar..." No me hablaron de distintos grados, y no estaban muy por la labor de darme explicaciones científicas (subestiman nuestra comprensión lingüística y científica...) Tras mucho preguntar, el ginecólogo me dio un dato que a posteriori me sirvió para tranquilizarme: la dilatación de mi peque era solo de 4 milímetros, o sea grado 1. No tenía que preocuparme en exceso.

¿Qué más hay que saber sobre la Dilatación renal?


Varias cosas:

  • Más de la mitad de las mujeres que presentan este problema en su primer embarazo, suele presentarlo en los sucesivos. 
  • La Dilatación renal es considerada un factor de riesgo que aumenta la posibilidad de Síndrome de Down u otros trastornos genéticos. Pero para ello deben darse otros factores diagnosticados, como por ejemplo una alta probabilidad detectada en el triple screening del primer trimestre, antecedentes familiares o una edad materna superior a 35 años.  Pero el diagnóstico aislado de dilatación renal no indica nada al respecto. 


Ya ha pasado casi un mes de la ecografía morfológica en la que nos lo comunicaron. Esta semana tenemos el siguiente control, y estoy deseando saber como ha evolucionado este problema. Esperemos que no vaya a más y Alma pueda quedarse ahí dentro hasta que decida nacer por sí misma. Confío en que así sea. Lo cierto es que hasta ahora no había escuchado nunca hablar de este problema. 

¿A alguno de vuestros bebés también se lo diagnosticaron?







Semana 20 de embarazo: Ecografía morfológica

La ecografía de las 20 semanas tiene nombre propio: Ecografía morfológica. Y es sin duda de las más importantes del embarazo. Es muy especial porque llega justo en el ecuador del mismo, cuando la mamá ya se siente embarazada y cuando muchas ya incluso han empezado a sentir a su bebé.

Durante la misma se estudia a fondo la anatomía completa del bebé. Se revisan con minuciosidad cada uno de los órganos más importantes, comprobando su grado de desarrollo, así como su funcionamiento si es que ya han empezado a funcionar.

¿Qué se busca en la ecografía morfológica?


  1. Aunque suene duro, se buscan malformaciones o signos de anomalías cromosómicas. Y por supuesto, se confirma la ausencia de varias cosas, claro. 
  2. Se mide perfectamente cada parte del feto para detectar problemas o retrasos de crecimiento o desarrollo. 
  3. Se intenta valorar el estado de bienestar fetal: Se comprueba el latido, los movimientos, los flujos de sangre, la placenta, el nivel de líquido amniótico...
  4. Se comprueba el funcionamiento y desarrollo de los órganos más importantes. 
  5. Se confirma o determina el sexo del bebé
¿Por qué es tan importante esta ecografía?

En caso de malformaciones graves o incompatibles con la vida, la madre tiene un plazo máximo para interrupir su embarazo de forma voluntaria. Si no me equivoco, ese plazo se extiende hasta la semana 22. Por eso, los resultados pueden ser decisivos, y deben dar un margen para comprobaciones, segundas opiniones y pruebas complementarias. (Muy justito creo que anda...) Desafortunadamente, no todas las malformaciones, síndromes congénitos o problemas graves pueden detectarse en esta semana, pero si que se sabe que alrededor de un 3% de las interrupciones voluntarias de embarazo en España se practican por este motivo. 

¿Es totalmente fiable el diagnóstico prenatal en esta ecografía?

A priori si. Aunque es cierto que existen factores que dificultan un diagnóstico fiable. No es fácil ecografiar un cuerpo pequeñito aún, con mucha precisión por diversos motivos: 
  • Los fetos se mueven mucho, y no siempre es fácil explorarlos
  • La escasez de líquido amniótico puede dificultar la visualización ecográfica. 
  • La posición del bebé también es determinante. 
  • Otros factores también pueden influir: obesidad de la madre, gases intestinales, etc. 
¿Cómo fue mi ecografía morfológica?

Interminable. Siempre me habían dicho que era la más larga, pero no exagero si os digo que estuve más de 40 minutos tumbada en silencio sin recibir ninguna explicación y sin poder observar el monitor. Mi única imagen era la de la ginecóloga que me practicaba el ultrasonido, y la residente que observaba con detalle y tomaba nota de la biometría fetal. 

Luego lo entendí todo: mi pequeña tenía un problemita en el riñón, y además su postura no era la mejor para que pudieran examinarla con detenimiento. Por eso tardaban tanto. La ginecóloga.... pues no era el alma de la fiesta, pero no tengo queja porque es muy profesional, aunque poco empática. 

Al final de todo me dio su "diagnóstico" que confirmarían después en la consulta del ginecólogo. (Aquí os cuento qué es la Dilatación renal) Y como vio que me llevé el gran disgusto, me intentó enseñar su carita. Pero mi peque parece que lo de las fotos se le resiste... no nos deja verla bien en ninguna de las ecografías y esta no iba a ser menos... Aún así, la doctora insistió y la nena retiró por un momento las manos de su carita y ¡zas! pillamos la mejor foto del embarazo hasta el momento.

(No se ve muy bien, pero esta es nuestra peque)

¿Y a vosotras? ¿Qué tal os fue esta ecografía?

Diario de embarazo: Semanas 13-19

miércoles, 3 de agosto de 2016

Estas son las mejores semanas de embarazo. Al menos para mi fueron así. Aún no estás pesada, ya ha pasado el mayor riesgo de aborto espontáneo, y empiezas a notar como tu cuerpo cambia. Te haces consciente de tu embarazo, y por fin empiezas a tener pinta de embarazada. ¡Ya podemos creérnoslo!

Tras el triple screening con un resultado de riesgo de malformaciones bajísimo casi nulo, empecé a disfrutar del embarazo. Las pocas náuseas que tuve empezaron a desaparecer, y el sueño incontrolable empezó a ir a menos. Ya podía ir a trabajar sin bostezar a todas horas, y sin pensar en comer... Si, mis naúseas desaparecían a base de picoteo... muy sano...

¡Me siento embarazada!

Es curioso, cuando menos síntomas tienes, es cuando de repente un día tu tripa hace ¡pum! y de repente empieza a redondearse y a tomar un aspecto muy particular. Hasta ahora tenía esa pinta de "dejada",... esa tripa que la gente ve y no sabe si tienes unos kilos de más o estás embarazada... algo difuso, y nada aclaratorio... Ya desde la semana 11 algo me notaba...Pero a partir de la semana 14 la cosa empezaba a ser más obvia. 


Y la pregunta del millón... ¿Niño o niña?

Tanto mi marido como yo no estábamos muy por la labor de esperar a las 20 semanas para conocer el sexo de nuestra criatura... Así que llamamos al ginecólogo privado al que acudimos para confirmar el embarazo y nos aconsejó acudir a partir de la semana 16. 

En la semana 12, nos habían dicho que si era niño probablemente pudiera verse. Y no se vio... Pero claro, teniendo en cuenta que nuestro bebé estaba en una posición pésima para ser observado, que incluso hacía difícil medirle la traslucencia nucal, pues tampoco nos extrañó que el sexo no se revelase.

En la semana 16+1 fui a la consulta con mi madre, porque mi marido no pudo asistir por un cambio de última hora en el trabajo.... una pena. Otra vez de nuevo, el bebé estaba colocado de mala manera... dando la lata ya desde peque, jejeje. Pero yo ya había observado ecografías en Internet y en una de las imágenes que iba observando el doctor, me pareció ver que era una niña...

Al rato, el ginecólogo nos preguntó que si queríamos finalmente saber el sexo, que ya podía confirmarnos. ¡Y efectivamente era una nena! Mi peque será la niña de papá que lo que más quería era una niña, y de mamá, por supuesto. ¡Y de la abuela allí presente que soñaba con otra mujer en la familia!


Esta es mi pequeña... y esta es la mejor foto que se dejó hacer ese día. Eso de posar... de momento no se le da nada bien. Siempre está de espaldas, y atravesada, por lo que es muy complicado conseguir una de esas preciosas ecografías de las que otras madres presumen... aunque a mi me parece la niña más bonita de mundo... que voy a decir yo...

A parte del sexo, la ecografía fue muy completa, lo más parecida a la morfológica. Todo estaba bastante bien. Pesaba ya unos 126 gr. aunque como dijo el ginecólogo, por sus posturitas, costaba mucho medirla con precisión. Por lo demás todo parecía dentro de la normalidad, excepto sus riñones. En esta ecografía escuché por primera vez el término "Dilatación renal". Mi ginecólogo me dijo que era demasiado pronto para afirmar que realmente existía una dilatación renal, porque los riñones acababan de empezar a funcionar. A pesar de eso, le quitó importancia diciéndome que era algo habitual durante la formación de los riñones, y que a veces estaba incluso provocada por las hormonas del embarazo. No me gustó nada escuchar hablar de algo "fuera de lo normal" en mi bebé, pero me tranquilizó bastante, y me instó a esperar a la semana 20, donde se vería con más claridad si existía esa dilatación renal o no. 

El subidón de poder imaginar con más claridad a mi bebé sabiendo que era una nena, y la alegría familiar de saber que efectivamente era una niña y muy deseada por todos, hizo que este pequeño detalle quedara difuso, en el aire, hasta la próxima cita. Ahora mismo estaba feliz y seguía esperando a que mi pequeña terminara de formarse. 

Antes de la semana 20 me tocaron dos citas más. Por un lado a la matrona, en la semana 18. Por primera vez me midió la altura del útero y me permitió escuchar el corazón de mi bebé mediante doppler. Todo perfecto. Y por otro lado, en la misma semana, control rutinario con el endocrino. La última vez que lo visité tenía mi TSH en el límite de la normalidad, así que me predijo que seguramente en el siguiente control (este) tendría que ponerme tratamiento. Sin embargo, ¡Sorpresa! Mis hormonas tiroideas se habían estabilizado, y tenía los niveles más "normales" que nunca. Así que, citada para mes y medio después, y a seguir disfrutando del embarazo. 

Y llegaron las vacaciones

¡Y los tres volamos a Lanzarote! Queríamos darnos un último homenaje en pareja, aunque ya con nuestro futuro muy presente en mi tripita. Una semana de relax, de excursiones y de playa, de disfrutar y de sentir, y de empezar a notar lo que crecía dentro de mi. Entre las semana 18-19 empecé a sentir los movimientos de mi nena, aunque sin estar muy segura y totalmente escéptica. Aún me sabía a poco... Pero ya habrá tiempo de sentir. De momento, hay que disfrutar el camino, porque... ¡esta vida empieza a crecer a pasos agigantados!